TEODORO PETKOFF: Atravesando el desierto

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27 de agosto de 1995

Teodoro Petkoff no tiene la fórmula para reinventar la izquierda

Atravesando el Desierto

A mediados de la década de los 90',  el Movimiento  Al Socialismo (MAS) se encontraba  frente al dilema  de sumarse  a una   reinvención de  la izquierda para poder sobrevivir. Su  dirigente,  Teodoro Petkoff  también  se  sostenía sobre el filo de la navaja. Estaba a  punto de  incorporarse  como ministro del gobierno de  Rafael Caldera.  No se  arrepentía  de la alianza  pactada  con el para entonces partido oficial, Convergencia.  Confesaba  que la izquierda  estaba  atravesando un desierto y  confiaba  en que la salida estaba en encontrar un punto de  equilibrio entre el Estado y el mercado. Pensaba  que algunas  recomendaciones  neoliberales  eran puro sentido  común. Está entrevista fue publicada en el diario Economía Hoy el 27 de agosto de 1995.

Rodolfo   Baptista       

¿Importa hurgar hoy en día sobre el paradero de toda la adrenalina que la izquierda venezolana bombeaba cada vez que se pronunciaba la palabra "cambio social"? Tal vez importe, tal vez, no. Lo cierto es que ésta no es una pregunta inocente. Proviene de una perversión de moda que estimula el morbo de ciertas personas y consiste en poner a sudar frío a algún vecino revolucionario de marras. Muchos de los que practicaron los ritos de la revolución de izquierda, de quienes veneraron el mayo francés, juran con vehemencia que nunca fueron tales necios. De cualquier modo, ninguno sabría decir a dónde diablos ha ido a parar la izquierda.

A Teodoro Petkoff, en cambio, las palabras "cambio social" y "socialismo" no le ruborizan. Su tono rojizo, hipertenso, proviene del énfasis que su convicción pone a sus palabras. "El colapso del comunismo soviético nos tiene atravesando un desierto. No solamente significó el fin de ese modelo, sino que también arrastró consigo buena parte de la idea misma de 'cambio social', es decir; de alternativa al orden social existente".

El derrumbe del bloque soviético. Según Petkoff, significó para el Movimiento al Socialismo (MAS) una paradoja trágica. Por una parte, es un espaldarazo histórico. "Nosotros, en 1969-1970, hicimos una crítica profunda al modelo soviético precisando su inviabilidad y de-alguna manera anticipamos el tipo de contradicciones que iba a producir su caída". Por otro lado, lo que murió con la Unión Soviética no fue solamente esa sociedad, "también murió la idea de que pudiera haber una alternativa al actual desorden, a la injusticia propia del mundo capitalista".

"¿Qué significa hoy ser de izquierda?". Petkoff se interroga .a sí mismo. Se ha interrogado muchas veces con la misma pregunta. Aprovecha la oportunidad de 'la entrevista para meditarla una vez más. "La idea es que existen aquí, sumariamente hablando, dos ópticas del mundo: una que corresponde a los 'causahabientes' de los intereses creados y otra que pretende alterar esa organización del mundo y del poder político -siempre habrá una visión de 'derecha" y una de 'izquierda'. Creo que el gran problema que tenemos es cómo reinventar esa izquierda".

 

REINVENTAR

-En la transición de los años 80 a 90 no pudo cuajar un modeló que conjugara los conceptos de mercado y Estado. ¿Estaría planteada en el MAS la búsqueda de esa conjunción?

-Desde hace muchos años existe la búsqueda por el camino de compatibilizar Estado y mercado. Desde nuestro propio nacimiento confrontamos la idea de que el cambio social tenía que ir seguido por la dictadura del proletariado y por una sociedad autocrática, monopartidista, totalitaria. Y en el desarrollo de nuestro pensamiento fuimos sentando los elementos que nos permitieron elaborar una concepción no solamente democrática del poder político, de la transición hacia un orden distinto, sino también de "economía mixta': una economía en la cual el Estado desempeña un papel importante, en tanto ente que no puede ni debe prescindir de las señales del mercado.

-Esa maduración de ideas se ha visto en algunos escritos suyos; sin embargo, en el MAS, en general, no se ha visto ese mismo interés. El partido en este momento no se puede identificar con un modelo concreto. ¿Por qué el MAS no ha asumido este replanteamiento dentro de esta nueva visión del mundo?

-Un momento. Vamos a ser fieles a la historia. Lo que acabo de explicar forma parte del patrimonio teórico del MAS. Eso está escrito; no son cosas que algunos masistas han dicho. Ahora estamos en otro momento. Estas ideas que forman parte del patrimonio masista, como la de la economía mixta, deben irse articulando dentro de lo que pudiéramos llamar una cierta proposición sobre el "país que uno quisiera".

-Algunos de los compañeros que le siguieron en la aventura del MAS dieron un giro y se separaron esgrimiendo posiciones teóricas bastante contundentes para ellos. Teodoro Petkoff se ha mantenido. ¿Es un problema de arraigo o de mantener una reflexión constante sobre el socialismo teniendo al MAS como referencia?

-No he encontrado razones para irme del MAS. Sé que es un partido que hoy vive una grave crisis y creo que es protagonista de una tragedia histórica. En alguna forma el MAS es un partido trágico en el sentido griego de la palabra, de la manera en que pudo haber sido trágico un personaje como Trotski. Me parece que tuvo el mérito de inventar la izquierda en su momento, de darle un segundo aire. Ahora, para mí las líneas generales de desarrollo del movimiento se mantienen válidas y, si bien  uno puede detectar ciertas distorsiones y perversiones -algunas de las cuales son muy dolorosas y me angustian mucho-, en términos generales la contribución que ha dado el MAS a la creación de Un partido cuya fisiología sea democrática quizá más adelante tenga que ser apreciada en lo que tuvo de importante. Lo que significa, entre otras cosas, que fuimos capaces de asumir la idea de que no había liderazgos eternos ni vitalicios. Y aunque me suene mal decirlo, lo digo hablando por mí mismo. Yo contribuí a consolidar un partido que excluía la posibilidad de que yo fuera líder eterno o secretario general eterno, un partido que hizo valida la idea de la alternabilidad interna en la conducción del movimiento.

-¿Han pensado dejar el planteamiento de socialismo como tal?

-No. Ya lo dije antes, se: trata de empezar de nuevo y darle un sentido eficiente, económica y políticamente, a las ideas de cambio social. ¿Qué significa "cambio social" hoy? Se lo voy a decir desde un punto de vista estrechamente económico: la izquierda no puede seguir creyendo que el cambio social no tiene costo económico y que se puede saltar de esta economía de escasez y necesidad a la de una utopía, sin contar quién paga eso, cómo se financia el cambio social. El MAS descubrió hace 20 años uno de los más gruesos errores de la izquierda mundial: el haber entregado en bandeja de plata los conceptos de democracia y libertad al adversario político, apellidándolos como "burgueses", para darse cuenta de que estos conceptos son, en definitiva, un producto histórico. Son el resultado de un largo proceso civilizatorio; son ladrillos indispensables para la construcción de cualquier sociedad mejor que ésta. Hoy también la izquierda tiene que comprender que la macroeconomía no es un "verso" satánico del neoliberalismo. Y, en definitiva, algunas de las cosas que vas a encontrar en boca del neoliberalismo, como parte de su crítica puntual -si las despojas de toda .esa faramalla pseudofilósofica de la libertad económica, como fundamento de la libertad en general o la idea, del Estado mínimo, cosas que sólo mantienen, creo, algunos fósiles de neoliberalismo son puro sentido común. Hoy sería un grave error entregarle también el sentido común al neoliberalismo.

-Da la impresión de que en esta década, en Latinoamérica, es la burguesía la que ha dado este paso de cambio -a un gran costo social- y es la izquierda la que en este momento sería la reaccionaria, por lo menos en apariencia.

-No quise decir qué el neoliberalismo "en general" contiene todas las fórmulas para abrirle paso al bienestar. Dije que algunas de las críticas puntuales del neoliberalismo a las políticas populistas de intervencionismo blando en América Latina deben ser tomadas en cuenta. Ahora, lo que ha hecho la burguesía en América Latina ha sido más o menos repetir su propia historia. Asumir acríticamente el thatcherismo y el reaganomics con el mismo desprecio de Tatcher y Reagan por las consecuencias sociales de las políticas. Quizá la expresión más acabada de ése reduccionismo economicista es Vargas Llosa, quien asumió el neoliberalismo con el mismo fundamentalismo con que fue de izquierda. Yo creo que una nube de la que se están empezando a bajar los neoliberales es la de que basta con decir que los índices macroeconómicos andan bien para decir que el país anda bien.

-¿Cómo concatenar esas dos visiones: que un Estado sea eficiente y que una economía de mercado también funcione? A algo  que se  tiene que llegar, pero  el tiempo se  está acabando.

-Si me estás preguntando si tengo esa fórmula, tengo que decir que no. Cuando hablo de que hay que reinventar la izquierda, te estoy hablando de que tenemos que pasar por un largo proceso de discusión y debate y de afinamiento de conceptos. Hay muchas cosas dispersas que se pueden comenzar a articular y darle cuerpo a ciertas proposiciones. Pero no se trata de volver a escribir un documento semejante a lo que fue el Manifiesto Comunista a mediados del siglo pasado.

SOBREVIVIR POLÍTICAMENTE  

- ¿Existe en el MAS el ambiente propicio para que se dé esa discusión? Porque parece que los líderes regionales están más consustanciados con la realidad y la praxis de su ámbito más que con ese gran proyecto del MAS.

-Ese es otro aspecto del asunto. Por la vía de la práctica nosotros hemos establecido también algunos fundamentos de lo que puede ser la acción política de la izquierda -aunque en nuestro caso el desarrollo de los liderazgos regionales lo hicimos teorizando una única experiencia, que fue la del caso Lara, pero hubo una conceptualización del asunto y de allí derivamos una práctica. De algún modo han asomado, sin darle forma definitiva, elementos de una nueva práctica política en cuanto a la incorporación de la gente en el proceso de elaboración y toma de decisiones. Estos son elementos nuevos y creo que representan un insumo muy útil para esto que yo llamo reinventar la izquierda. No sé hasta qué punto muchos de nuestros compañeros, protagonistas en las regiones, hayan pensado en este asunto. Pero sin duda son actores fundamentales del proceso. En el MAS hay mucha preocupación por responder a la pregunta para dónde es que estamos yendo. Hay demasiada gente angustiada porque no sabe hacia dónde vamos, incluyéndome a mí.

-Walter Márquez ha manifestado su intención de abandonar su condición de independiente por el MAS y critica que la organización se haya desligado de su lucha social, producto de esas alianzas y de ese compromiso.

-Quizá la observación de Walter Márquez en el sentido de que la lucha social no es asumida por el MAS de la misma forma que antes pueda tener algo de razón. No completamente. En la decisión de romper con el MAS y con su fracción parlamentaria pesan razones electorales. Supongo que en el camino nos volveremos a encontrar. Conozco demasiado a Walter para saber que esa posibilidad no está descartada.

Al parecer existe una tentación a que el centralismo vuelva de nuevo a las regiones. 
¿Cuál es su apreciación al respecto?

-Tanto Copei como AD siguen siendo los mismos partidos centralizados de siempre. Esos partidos de esquema autocrático, vertical, de cepa leninista, no han sido modificados en lo más mínimo. Y en La Causa R no se diga. La Causa R es el más cogollérico y el más leninista estalinista de los partidos venezolanos. Estos partidos no son democráticos -y Convergencia tampoco, por supuesto, que ha reproducido el mismo esquema archicentralizado. Nosotros hemos creado en el MAS un esquema que rompió con el esquema de partido centralizado. Tenemos estatutariamente una enorme autonomía para las regiones, una capacidad de decisión muy grande sobre sus propios problemas, pero no suprimimos la dirección central. El problema es cómo compatibilizar en un momento dado los intereses nacionales y los regionales. En todo caso, los intereses regionales o locales no pueden contradecir excesivamente la línea nacional, lo que ocurre es que en estos momentos el MAS tiene interés en mantener una alianza con Convergencia. Una alianza que le resulta beneficiosa a todo el MAS. Una alianza que conviene mucho a los fines de ganar. Entonces, si en un momento dado la actitud de unos compañeros de la región comienza a perturbar el desarrollo de la alianza nacional, la dirección nacional del movimiento tiene que tomar una decisión que cuide los intereses del conjunto. Ahora, ésta es una cosa muy difícil de lograr en la práctica. Estamos viviendo, sobre todo por primera vez con tanta fuerza, esa inevitable tensión que existe en un partido cuyas regiones tienen una enorme autonomía, pero donde subsiste una dirección nacional. Es una cosa sobre la que hay que ir adquiriendo destreza.

VIDENTE DE LO INCIERTO

Los ritos de pasaje de la raza parecen oscilar monótonamente de la historia a la videncia, de las prestigiosas puertas del pasado a las inciertas del futuro…” Julio Cortázar

 Teodoro Petkoff es cauteloso ante el futuro. Prefiere no anticiparse a los rumores de una posible participación dentro del gobierno del presidente Rafael Caldera. No piensa que tal oferta llegue a hacerse efectiva. “Yo no me planteo ni hago especulaciones en cosas sobre las cuales no hay expresión en la realidad. Cruzo los puentes cuando llego a ellos”.

 Aprendió a despertar de la realidad sin dejar de tener el sueño de un partido. Pero ahora se encuentra en una encrucijada. Sobrevivir o reinventarse. Detenerse en cavilaciones ontológicas sobre su partido puede ser mortal. Hace dos años prefirió optar por una salida práctica y pactar con un seguro ganador para mantener su cuota de poder dentro del teatro político. Por su simbiosis con Convergencia, el MAS está pegado al precio de ver entre brumas su fisonomía de agrupación política. Pero Petkoff sigue defendiendo su posición frente al pacto, mostrándose de acuerdo con muchas de las políticas, aunque asoma algunos desacuerdos con la estrategia económica del Gobierno.

 Confía en que después de las elecciones de Gobierno va a poner en práctica una verdadera política económica y no medidas económicas aisladas. “Digo después de las elecciones porque francamente no creo que el Gobierno tenga intenciones de hacer olas de aquí a las elecciones. De he hecho, el Plan Matos, en la práctica, era un ‘no’ plan. De aquí a diciembre no creo que haya mayores alteraciones en la política económica. No estoy diciendo que eso sea bueno o malo, sino precisando lo que creo va a pasar. Después de las elecciones el Gobierno tendrá por lo menos dos años y medio sin preocupaciones electorales y no puede darse el lujo de mantener esta situación. En mi opinión, aquí se han ido acumulando problemas económicos cuya atención, mientras más demore, se hará más costosa”.

 Petkoff cree que el control de cambio, al que se llegó como producto de una emergencia, fue psicológicamente bueno en su momento. “Tal como estaban las cosas en junio del año pasado, creo que no quedaba más remedio que aplicarlo”. A su juicio, la situación ahora es distinta, por lo que habría que desmontar los controles gradualmente. “Hay que proceder a ajustes periódicos del tipo de cambio”.

Se muestra partidario del ajuste de los controles en forma gradual en lugar de los ajustes tipo shock. Petkoff no sataniza las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional. “Hay que saber separar la paja del grano. Hay que saber acercarse al FMI. Establecer una relación y hacerlo sin complejos”.

 No creo que las recientes deserciones de Julio Castillo, en Carabobo, y Rodrigo Cabezas, en Zulia, sean síntomas de un posible debilitamiento de la alianza del MAS  con Convergencia. “No confundamos lo electoral inmediato con lo que pudiera ser lo político general. Lógicamente existen insatisfacciones, quizá descontentos, pero ‘procesables’, No nos anticipemos al futuro en esta materia”.

No me arrepiento…

 …de haberme incorporado al Partido Comunista a comienzos de la dictadura de Pérez Jiménez porque lo entendí no solamente como una opción político-ideológica, sino también ética.

…de haber participado en los tormentosos procesos de la década de los 60, aunque considero que fue un error el haber desencadenado la lucha armada: creo que nos equivocamos y tengo parte en ese error, puesto que fui actor y soldado de aquel período.

…del debate interno que libramos en el Partido Comunista y que nos llevó a un momento especialmente importante, en lo personal y en lo colectivo, de fundar el MAS.

 …de haber apoyado la candidatura de Caldera, a cuyo gobierno no le he dado todavía la extrema unción. 

30 dE octubre dEl 2014