SOFÍA IMBER: El comunismo no bajó el telón

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Los Fantasmas de Sofía

El comunismo no bajó el telón

Controversial, cuestionada  y cuestionadora, Sofía Imber  le salió al paso a sus enemigos  en noviembre de 1995,  refirmando  su derecho a que el Museo de  Arte Contemporáneo llevara su nombre.   "¿Me preguntas si le quitan mi nombre?, no importa, esta fue una colección, un trabajo hecho por mí. El nombre es simplemente un reconocimiento", respondió. Cuando en aquel  entonces  todos  pregonaban la muerte de la izquierda, tuvo  la  visión  de  advertir  que eran   unos ilusos quienes  creían que el comunismo había muerto. "La caída del muro de Berlín significó mucho, fue como un telón que cayó, pero por desgracia, la obra por detrás no ha terminado. Y los actores, que en el teatro desaparecen  y van a sus casas, en este caso se han quedado trabajando para volver a subir el telón".

Rodolfo Baptista

- Usted tiene la imagen de una mujer dura, ambiciosa, siempre ligada a sectores de poder...

Los párpados de Sofía Imber se abren lentamente: como pétalos de. Una planta carnívora, dispuesta para incautos. Dejan al descubierto sus ojos claros, que se esfuerzan por parecer sorprendidos, aunque la capacidad de asombro haya caducado en sus pupilas hace mucho. Interrumpe. Sonriente, amable.

- ¿Quién te ha dicho eso?, ¿tú me has visto alguna vez en esa actitud?

- Es el mito que se ha creado en torno suyo, ¿le molesta esa imagen?

- Cada uno puede hacerse la imagen que quiera. Para eso está la fantasía.

NO SOY MONARCA. Sofía sabe eludir terrenos pantanosos. Cincuenta y tres años dedicada al periodismo aguzaron un instinto básico: sabe sobrevivir como pocos en la arena de la polémica y la confrontación verbal. No demora en pontificar el único mandamiento público de su vida: la obstinación por el trabajo. 
Reiteradamente, "la Intransigente", apela a ese recurso, para salir de las cuerdas: pasión, amores y odios, toda emoción humana es explicada y reducida a la motivación del trabajo.
"Yo no 'soy esclava del reloj, el reloj es esclavo mío. Yo sé que un minuto que uno pierde' uno no lo recupera... "

- Pero el ocio ha sido la madre de grandes creaciones y grandes obras.

-Sí, pero yo no soy artista, soy reportera. 'Mi oficio no es producir las grandes creaciones que da el ocio. No soy filósofo. Lo que de un lado puede ser una cosa, del otro lado es otra. En una oportunidad Bertrand Russell se encontraba sentado, tranquilamente en su jardín. Pasó su jardinero y le dijo, "Mr. Russell, le veo descansando", y él le respondió: "No, trabajando, trabajando". Pasaron las semanas y creció de nuevo el pasto, así que el jardinero volvió. Esta vez encontró a Russell, como todo buen inglés, un sábado, trabajando su tierra, y el jardinero le preguntó: "¿Trabajando, Mr. Russell?", y él le respondió: "No, descansando, descansando".

- ¿Cómo ha logrado que el Museo de Arte Contemporáneo tenga más dinero que cualquier otro museo en el país?

 - Eso es falso. Tan falso como lo dice la Gaceta Oficial. Ahora bien, el cómo hago uso de ese dinero, el cómo administramos, eso es lo que da la apariencia de un presupuesto más abundante. Es como una familia que puede aparecer mucho más exitosa y mucho más armoniosa en su vida que el vecino que gana más pero que gasta los sábados y los domingos en cosas inútiles. Nosotros lo que tenemos es una buena administración.

-Hay voces disidentes que dicen que el presupuesto de la cultura está repartido injustamente.

-Realmente no sé. Más o menos sé lo que corresponde a cada museo. Lógicamente no tienen los mismos gastos unos que otros. Es muy difícil salir a decir "yo tengo más gastos que el Museo de Guayana". Hablar contra un colega lo considero de muy bajo nivel. Se puede saber, desde el punto de vista administrativo, que hay determinados gastos, pero no es posible salir con un papel y decir "ellos tienen estos y otros gastos".  Dice que el Museo de Arte Contemporáneo "tiene más dinero". Sin embargo, lo que en realidad sí tiene son muchas mas obras, una gran colección. Lo que sí tiene es una gran mística, pero no sobre la base del dinero. Es a base de muchos factores. Si el Museo consigue dinero es porque a lo mejor existe la gente que lo ha ayudado. Porque tiene sus mecenas, quienes, por cierto, cada día son menores.

- Sus enemigos le cuestionan que el Museo de Arte Contemporáneo se llame "Sofía Imber", ¿Teme que cuando no esté frente al Museo le cambien el nombre?

- Se llamaba "Museo de Sofía" desde que comencé en él, porque la gente venía a una oficina de 600 metros, que funcionaba como un museo: Allí también trabajaba Carlos Rangel, al lado mío, escribiendo como siempre. Al cabo del tiempo el museo fue creciendo organizadamente, armoniosamente y siguió llamándose Museo de Sofía. Creció extraordinariamente hasta tener las mejores obras de la América Latina. Un buen día se pensó en "legalizar el concubinato", porque era una "casa" hecha por mí. ¿Me preguntas si le quitan mi nombre?, no importa, esta fue una colección, un trabajo hecho por mí. El nombre es simplemente un reconocimiento. Hay más de 50 instituciones que llevan -el nombre de mi hermana Lya Imber. Ella fundó el hospital de niños, barrió el hospital de niños, no hizo medicina lucrativa. ¿Qué más lógico que con ese ejemplo, haberle hecho un homenaje que no hubiera sido postmorten? Alejandro Otero no es mejor porque  haya dejado de existir hace un año, pero esperaron hasta ese momento para ponerle el nombre a un museo. Eso es simplemente una cuestión de conceptos: hay quienes creen que se tiene que estar fuera de la tierra, para destacar sus logros y hay otros que piensan que se extendería más  el concepto de trabajo al hacerlo antes. Colocarle el nombre a la obra en vida es obligarla a uno a trabajar más. Aunque yo sigo trabajando igual. Si me lo pusieron es muy grato. Si me lo quitan, no te puedo decir si es desagradable o no, pero seguiré trabajando igual.

-Se le ha criticado también el hecho de que un Museo de Arte Contemporáneo, exponga obras de artistas Jóvenes que aún no están lo suficientemente maduros.

-No hay artistas consagrados. Si Picasso estuviera vivo él no se sentiría satisfecho. El artista que se sienta que lo ha logrado todo, ese "no es artista. Artista es aquel que continuamente está en una dinámica de trabajo. ¿Tú crees que Arturo Uslar Pietri se siente consagrado? La gente que siente que ya hecho todo, está fuera.

-Una institución necesita grandes recursos para poder mantenerse, pero en estos momentos hay una crisis financiera. ¿El Estado debe seguir jugando un papel determinante en el mantenimiento de los museos?

-El Estado debe tener el concepto de que la cultura es todo. Cultura es el hábito de no botar basura, un museo enseña el concepto de belleza y de orden. Nosotros tratamos de que lo que tenemos sea para la gente, no solamente para los visitantes, sino también para los que no vienen.  Nosotros vamos a los hospitales, a las cárceles, a los cerros, a todos los pueblos de Venezuela a través de nuestros autobuses. No hay que esperar todo del Estado, desde el punto de vista económico, pero éste debe tener claro que la cultura es absolutamente necesaria. La cultura necesita financiamiento estatal, pero esos presupuestos tienen que ser también distribuidos entre aquellos organismos que muestren resultados.

- Lamentablemente el presupuesto no se distribuye en base al esfuerzo sino en base a la capacidad de presión.

- Eso es una virtud. Creo que las cosas no caen como el Maná. Considero que hay que ir a pedir con hechos. Lo malo es ir a pedir con palancas. El presupuesto de la cultura es difícil en todas partes del mundo. Pero en Venezuela hay mucha gente valiosa, que pasamos el tiempo viendo como conseguir el dinero.

- ¿Quién será su sucesora frente al museo?

-Yo no soy monarca.

NO SE DE CONTABILIDAD. El nombre de Sofía Imber se ha visto sumido recientemente en un escándalo, situación que han aprovechado sus enemigos para abrir fuegos en su contra. La enfermera y secretaria de su ex esposo, el escritor Guillermo Meneses, a través de un remitido público, resucitó la vieja querella por la posesión de una colección de arte. Sofía Imber prefiere obviar la polémica, aunque admite la existencia de enemigos. "¿Cuántos son mis enemigos?, no sé. No los sé contar. Soy muy mala en contabilidad", responde.

-Existen en el país tendencias económicas, una conservadora, aferrada al pasado, y otra que propugna la entrada en una economía más global, la inserción a la modernidad...

-Los cambios económicos no se pregonan, se construyen. Yo he dicho que no iba a entrevistar más políticos hasta que no tuvieran, por lo menos, mentiras nuevas. Dicen "hay que modernizarse", pero no lo hacen.

- En una época usted tuvo críticas muy fuertes hacia el comunismo.

- Las tengo. Esos ilusos que creen que el comunismo murió, están sumamente equivocados. Las recientes elecciones en Polonia lo demuestran. Mi posición sigue siendo la misma. Yo estoy contra todos los totalitarismos. Sigo asumiendo la misma posición, una mayor sustentación por mis lecturas. Junto a mí están aquellos que antes creyeron en el comunismo de muy buena fe. Hoy me siento mucho más acompañada. El comunismo demostró que fue fatal para los hombres. No hubo régimen más terrible para el ser humano. Ahora, también tenemos la amenaza de los fundamentalismos.

- ¿Las ideologías no han muerto entonces?

-Las ideologías han progresado mucho, son más flexibles. Digámoslo con una imagen plástica: la caída del muro de Berlín significó mucho, fue como un telón que cayó, pero por desgracia, la obra por detrás no ha terminado. Y los actores, que en el teatro desaparecen  y van a sus casas, en este caso se han quedado trabajando para volver a subir el telón.

-A raíz de la muerte de Juan Nuño y de José Ignacio Cabrujas, pareciera que la capacidad de cuestionamiento de nuestra sociedad está perdiendo profundidad.

-Con Nuño realmente yo sentí que había muerto alguien importante. Cabrujas lo sintió también la gente, porque lo conocían a través .de la telenovela. El día que murió Cabrujas presentábamos un libró de Andrés Pietri y se propuso guardar un minuto de silencio. No me pareció correcta esa idea, por irrespetuosa hacia la memoria de Cabrujas. Un minuto de silencio, más otro minuto de silencio, más otro, crean un país, silencioso y eso es lo más grave que le puede suceder a un país. He tenido también esa capacidad de disentir. Prefiero caer en desgracia antes que congraciarme con la gente. Yo quiero que las personas me tomen como soy, me digan lo que les gusta y lo que no les gusta. Si yo no enfrento las situaciones, pierdo el respeto por mi misma.

-¿En qué ha cambiado la Sofía Imber de hace 20 años, respecto a la de ahora?

-Tengo más arrugas. Pero también trabajo con más angustia, porque es cierto ese dicho tan cursi de que se debe vivir el primer día como si se tratase del último día. Es más ultimo cuando tienes más edad.

- ¿Cuál será el juicio de la historia frente a sus actos?

- Yo no tengo la capacidad de decirlo. Yo creo que el Museo está ya juzgado. La  pequeña historia  de cómo me limpio los dientes o con quien me acosté, no, no. Eso no interesa.

-¿Cómo quiere que la recuerden?

- Yo sí quiero qué me recuerden. Como una persona que fue muy trabajadora. Así como la gente, creyente reza por los que no creen, yo creo que hay que trabajar por los que no trabajan. Crear una disciplina de trabajo, crear una autocrítica. En los años que llevo en este Museo, o los 27 que llevo en Venevisión, o los 53 que llevo en el periodismo, con todos los problemas que haya podido tener, yo nunca falté al trabajo. Reto a que me digan que yo haya llegado tarde. Reto a que me digan que yo no haya cumplido. Reto a que me, digan que yo haya promocionado un producto que no me gusta. Reto a que me digan que yo haya hecho algo en lo que no creo. Yo tuve la suerte de estar al lado de dos personas extraordinarias, Guillermo Meneses y Carlos Rangel: Pero ellos también tuvieron la suerte de que yo los comprendí y los conocí. Trabajábamos siempre juntos. Yo siempre les he dicho a la gente joven y a mis hijos que lo más difícil es hacer una pareja. Más difícil que hacer un Museo, más difícil qué hacer un niño. Tener una pareja que te cumpla, que te inspire. Me gustaría que me recordaran por eso. Y por supuesto, como mamá, aunque no es fácil ser hijo mío.

“Tanto monta, monta tanto…

...Isabel como Fernando", rezaba un adagio español del siglo XV, que dejaba ver como andaban las cuestiones de poder en el Reino de Castilla, por los tiempos de Colón. A Isabel la Católica, ningún hombre le hacía sombra, por muy esposo o muy Fernando de Aragón que fuese. Vivía la Reina en la certeza de que el mundo no estaba hecho únicamente para los toros bravíos de la comarca. Sobre todo se sentía merecedora y ávida  de que se reconociera su poder.

        Valga la digresión, porque el feminismo no militante que respiran las convicciones de Sofía Imber, son del mismo calibre que los de la Reina Católica. Feminismo, a falta de una palabra mejor. La conciencia de esta raza de mujeres es inocente de la idea de una hegemonía masculina en el mundo. No existen para ellas los nudos de la dominación. Tampoco las agobia la idea de inmolarse en la lucha contra el machismo. No terminará Sofía saltando por el borde de un precipicio como  el el filme de  Rydley Scott, Thelma y Louise.

      Sofía no compite. Ella y su hermana Lya Imber de Coronil fueron mujeres de éxito en un mundo de hombres. "No creo que ni ella ni yo hayamos competido. Me es difícil hablar por Lya. Ella era mayor que yo; era una figura materna. Pero creo que nosotras nunca hemos tenido que competir: nosotras hemos trabajado"

No compitió con Guillermo Meneses y Carlos Rangel, sus dos esposos. "Yo estuve largamente casada, felizmente casada, dos veces. Guillermo y Carlos eran gente de trabajo. No es por azar que una se une con un compañero de vida. Yo leía el trabajo de Guillermo Meneses y éramos muy críticos el uno con el otro. Lo más agradable que hay en el mundo es leer algo con alguien. La sensibilidad de Guillermo era muy buena para los dos. Con Carlos igual. Hasta el último día que trabajamos juntos. Eso me hace mucha falta. Aquí en Venezuela no hay crítica. La crítica es algo grupal, donde intervienen factores políticos e ideológicos"

 Y afirma haber influido en la obra de Guillermo Meneses. "Meneses nació escritor. A los 16, 17 años ya tenía escritos importantes. Claro que hubo influencia. Te aseguro que toda persona que convive conmigo, trabaja". Su influencia no proviene de algún efecto divino, algún embrujo sensual sobre la mente del escritor. "Yo no asumo el papel de musa". Según Sofía la idea de la esposa perfecta de "El falso Cuaderno de Narciso Espejo': proviene de un encuentro con el poeta Arreaza Calatrava quien le apuntó el nombre de "La iluminada".

En una oportunidad manifestó que le habría molestado ser una novelista femenina “de esas que le dan la vuelta a su ciclo menstrual y a su maternidad". "Cuando dije eso, pensaba en las mujeres que escribían un solo libro y echaban un cuento de su vida "dolorosa" y lo difícil que era luchar en el mundo de los hombres. Lo único que les faltaba era contar sus dolores menstruales. Esas emociones de 'lágrimas' no me gustan. Yo no lloro, trabajo". 

Controversial, cuestionada y cuestionadora, Sofía Imber le sale al paso a sus enemigos y reafirma su derecho a que el Museo de Arte Contemporáneo lleve su nombre. No se considera la musa ni de Guillermo Meneses ni de Carlos Rangel, quienes le precedieron en el camino a la posteridad, aunque admite haber influido en la obra de ambos. Son unos ilusos los que creen que el comunismo murió. Los cambios económicos no se pregona, se construyen.

28 dE octubre dEl 2014