RAFAEL VIDAL: Nadando en los misterios de la vida y la muerte

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El otro Rafael Vidal 

Nadando en los misterios de la vida y la muerte

Esta entrevista fue publicada parcialmente en el suplemento Todo en Domingo del diario El Nacional en febrero de 2000. El texto muestra una faceta desconocida del atleta que le dio al país su primera medalla olímpica de natación. A propósito de la publicación del libro “Los Sellos Secretos” -una mezcla de misticismo, psicología y poesía- Rafael Vidal aprovechó para dar su visión del mundo y de la capacidad de superación de las personas. Fue, finalmente, su testamento espiritual.

Rodolfo Baptista

"¿Esto lo escribiste tú?" Durante la presentación del libro “Los Sellos Secretos” a finales del año 1999 –en una feria de lectura realizada en Caracas- el público se acercaba a su autor, Rafael Vidal, para comprobar con sus propios ojos que se trataba del mismo joven que en 1984 ganó la única medalla olímpica en natación que ostenta Venezuela. 

Algunos lo abordaban con fascinación en el rostro “¿Esto lo escribiste tú? ¡Que maravilla!”. Otros se aproximaban con aire confidencial para interrogarlo con fingida familiaridad, como queriendo arrancar la verdad “Dime en serio.... ¿esto lo escribiste tú?.

Pero en general, pocos habrían imaginado que Vidal -licenciado en Administración de Empresas en Florida, EE.UU y comentarista deportivo- fuera del tipo de personas que se interesara en temas espirituales y de autosuperación. Las inquietudes comenzaron temprano en su vida. Su madre le abrió las puertas hacía la relajación, la meditación, el yoga y la metafísica.

“Siempre me gustó escribir, pero si hace 16 años durante los juegos olímpicos, alguien se me hubiera acercado para decirme que iba a publicar este libro, no le habría creído. Era algo tan personal que no me pasaba por la cabeza que pudiera compartirlo”.

 “Los Sellos Secretos” posee varios niveles de lectura. El protagonista va relatando un viaje iniciático, su ascenso a la cumbre de una montaña y luego la entrada a las profundidades de un templo, el recorrido por 22 cámaras secretas -equivalentes a los 22 arcanos mayores del Tarot- y el descubrimiento de los sellos sagrados. En una mezcla de misticismo, espiritualidad y ciencia psicológica, los sellos intentan revelar al lector directrices y actitudes hacia la vida para incrementar su tasa de éxito.

Aunque comenzó a escribirlo en 1995, Vidal solo se atrevió a mostrarlo en 1998 a los representantes de la Editorial Prentice Hall en Venezuela (Grupo Carnero), quienes eran anunciantes del programa de radio que mantenía en ese momento. La editorial que se especializaba en libros de gerencia y tecnología, no lo consideraba una opción. Pero el negocio editorial se estaba abriendo a la autoayuda. Un día el productor de mercadeo lo llamó. “Rafael, vente ya a la oficina. Acabó de recibir un libro de Prentice Hall de España sobre medicina alternativa. Se está abriendo el campo a lo alternativo”.

II

“Esta prueba será el todo por el todo”, pensaba Vidal. Era la tarde del 3 de agosto de 1984. En el Olympic Swim Stadium de la University of Southern California, Los Ángeles, EE.UU. Vidal de 20 años, tendría 24 para los siguientes Juegos Olímpicos. Todavía sería una buena edad para competir, pero no se podía garantizar nada. Luego de 13 años, el forzado ritmo de entrenamiento parecía demasiado intenso para mantenerlo por otros cuatro años. Así que este sería el momento del todo o nada.

En las eliminatorias de los 200 metros estilo mariposa de la mañana, el alemán Michael Gross era el claro favorito. Había alcanzado 1:58:72 minutos, mientras Vidal había obtenido 1:59:15 minutos. Las instrucciones técnicas apuntaban claramente que era necesario batir a Gross si quería llegar siquiera de tercero.

Pero el “pájaro bañista”, como lo llamaban sus compañeros no era tan alto como sus competidores. Gross medía 2, 01 metros –20 centímetros de ventaja previa, sin contar con la brazada. Los expertos coincidían en que ausencia de las fortalezas deportivas de Unión Soviética y de Alemania Oriental en las Olimpiadas de Los Ángeles -debido al boicot político de 14 naciones- no influiría en esta competencia en particular. Los verdaderos objetivos a vencer estarían en el agua, junto a Vidal.

Estaba todo listo para la partida. Los ocho competidores tomaron posición para iniciar la carrera. Vidal se ubicó en el carril 5. Además de Gross que se encontraba a su izquierda en el carril 4, el otro objetivo a batir sería Pablo Morales de Estados Unidos, en el línea 3.

“El Silencio es mi refugio. Y ese silencio lo busco y lo consigo a través de la respiración, de la relajación, de la concentración de la oración, de la meditación y de la contemplación. Mi consciencia centrada en mi respiración y mi cuerpo abandonado a sí mismo, le permitirán a mi mente apagar poco a poco el estruendoso bullicio del pensamiento hasta llegar al silencio”.

El pistoletazo de salida hizo despegar toda la adrenalina acumulada en medio de gritos de los asistentes. Tras el salto a la piscina, Gross tomó la delantera en los primeros segundos, como era de esperar.

Antes de completar los primeros 50 metros, a los 19,9 segundos, el alemán mantenía la absoluta delantera; Morales estaba a la zaga y de tercero Vidal 
A los 49,3 segundos de la carrera, Vidal alcanzaba el segundo lugar por debajo de Gross que se mantenía en la punta.

“Un camino de mil leguas se inicia con tan sólo un paso y se conquista un paso a la vez. Mis sueños y grandes metas serán mi camino de mil leguas. Mis tareas diarias serán siempre un paso más hacia la meta”.

El vértigo de la contienda no impedía ver a los contendores por el rabillo del ojo, como el recordatorio constante que la pelea por el oro era dentro del breve espacio de las milésimas de segundo. “En esos momentos no se siente nada. Sólo se trata de poner en práctica los conocimientos técnicos y hacer lo mejor para conseguir la victoria”, recuerda Vidal.

Una vuelta más y los competidores entraban en el tercer tramo de piscina. En los 150 metros Vidal y Morales seguían casi juntos peleando a presión el segundo y tercer lugar. 
Comenzó el último tramo. Ambos mantenían la lucha.

“Una cosa es aceptar, una cosa es fluir con los eternos ciclos y otra cosa muy diferente es rendirte, dejarte abatir, abandonar el Buen Combate y tu propia historia personal. Si sigues tus sueños, las mareas y los ciclos no son otra cosa que puentes y trampolines hacia nuevas cumbres”.

Luego de 25 metros el australiano Jon Sieben comenzó a acercarse sorpresiva y peligrosamente, mientras Morales perdía ritmo.

Vidal vio pasar a Sieben nadando “increíblemente rápido”. Sin embargo pensó que Gross iba mucho más adelante. “Pensé que no tendría tiempo para logra la medalla”. En un intenso alarde de esfuerzo, el australiano logró hacer un remate desplazando del primer lugar a Gross. Un tiempo de 1:57:04 minutos llevó a Sieben a festejar un nuevo récord mundial. El alemán el segundo lugar y la plata con 1:57:40 minutos.

Creyó que había llegado en cuarto lugar y comenzó a lamentarse por no haber alcanzado una medalla. Casi estaba seguro que Pablo Morales lo había pasado y ganado el bronce. Fue la delegación venezolana la que a gritos le hizo saber a Vidal que había triunfado. “Que belleza, es increíble”, grito José Briceño, uno de los directivos. Las pocas fracciones de segundo que lo separaban del oro le habían sido negadas por el alcance de sus brazos. Pero el buen arranque, y su sorprendente fuerza y velocidad había compensado la desventaja.

Con un tiempo de 1:57:51 minutos había alcanzado el bronce, batir su propio récord suramericano y logrado la primera medalla de natación en la historia de Venezuela.

 

III

Vidal piensa que las personas siempre deben apostar al logro máximo, plantearse elevados objetivos, más allá de creer que las dificultades de la tarea rebasan sus límites, sus capacidades y aptitudes. Aunque no se consiga el propósito último, siempre habrá logros intermedios que con el tiempo se convertirán en puntos de partida y eventualmente en el piso para nuevos objetivos.

“Yo no creo que alguien logre nada de manera absoluta. Yo creo que se va incrementando la tasa del proceso en algo. Si uno quiere lograr éxito, tienes que empezar a logarlo cada vez un poco más. La clave es el potencial por desarrollar que todos tenemos y el desarrollo progresivo y acumulativo de todas las facultades. Hay quienes quieren cambiar, pero quieren hacerlo de inmediato. Y eso no existe. Hay que vivir el proceso. El proceso es 1% a la vez. Eso es parte del mensaje del libro ‘Los Sellos Secretos’. Los 22 vectores son 22 caminos para ir mejorando 1 % a la vez cada área de nuestras vidas (…) Yo me trabaje mis logros, mi medalla. Una cosa es el trabajo que tienes que hacer y otra como te den las oportunidades”.

-¿Cómo surgió la idea del libro?

-Siempre tuve el impulso de escribir durante toda la vida. Durante muchos años sólo escribí para expresar el torrente emocional que sentía o que se manifestaba en algún momento como producto quizá de la intensidad de la competencia deportiva o lo que fuera en un principio para mí. Con el paso del tiempo estaba revisando una agenda de los años 80’, ideas que escribía para mí, y vi que tenía un proyecto de publicación de una serie de libros orientados al acondicionamiento físico y de salud. Eran proyectos que no estaban desechados, sólo que les había puesto menor prioridad que otros. En 1989 propongo que lo mismo que una empresa tiene que organizarse, de igual manera el individuo tiene que organizarse para encontrar metas, objetivos, estrategias y planes de acción…

-Pero no es un libro de gerencia….

- Yo iba a escribir un libro de gerencia en 1995. Pero quería que fuera no "gerencial, porque tenemos muchos gurús en esa área. Y yo me gradué en Administración de empresas. Una de las cosas que me di cuenta en el ejercicio de cargos de gerencia de alto nivel es cuan poco formados se está en el aspecto de la relación humana, las herramientas que se necesitan para sobresalir y me di cuenta que uno necesita capacitarse más en eso. Eso me movió a escribir un libro que incorporara herramientas para los gerentes, tales como control de estrés, visualización, todas estas cuestiones que son periféricas, pero cuando estás metido en la candela van a marcar la diferencia. Hay una parte de relación humana presente en la empresa pero a la edad que lo dan en la universidad no se enfatiza lo importante que es. Estás tan preocupado en pasar materias técnicas, tan ocupado con macroeconomía, matemática financiera, que a ti lo menos que se te puede ocurrir es que la comunicación y relaciones interpersonales van a tener valor, porque es la clave del éxito.

-¿Cómo le vino la idea de usar un esquema de escribir tan poco convencional?

-Lo escribí por necesidad. Escribía en tandas de ocho horas seguidas. Un día empiezo a sentir algo que no pegaba para nada con lo que estaba haciendo. Fue el sello número 1, el sello de Aleph –que entregaba El Mago al guerrero protagonista en la primera cámara que visita en el castillo. No pega en redacción y trato de acondicionarlo. Pero cuando trato de adaptarlo, pierde lo que me gustaba. Luego de un par de días pienso un poco lo que estoy haciendo. Y me digo ‘aquí tengo otro libro’ y comienzo a escribir esto " los sellos sagrados”. Lo primero que escribí fueron los primeros seis sellos, en tandas de inspiración. Y allí le doy más estructura al libro en sentido temático, novelesco, en narrativa. Lo escribí en seis o siete meses y después lo corregí.

- ¿Desde cuándo tenía inquietud por esos temas espirituales, existenciales con fuertes raíces en psicología?

-Bien, en ese momento me planteo que ésta es una buena oportunidad de plasmar por escrito, organizar y clarificar en papel años de lecturas, estudios, talleres y experiencias. Yo tenía inquietudes sobre esos temas desde que tenía memoria, de los siete años, pero me fui nutriendo de una cantidad de escuelas diferentes. Algunas cosas te gustan, otras no, unas se contraponen con otras. Yo quería darle sentido a esto para mí. La primera energía es que “este es un buen momento para hacerme un buen modelo personal de la vida, de la existencia”; empiezo a escribir sobre eso. Los sellos, los pergaminos, son vectores como directrices, actitudes hacia la vida de manera de incrementar la tasa de éxito.

-¿Tienen una aplicación práctica?

-Aquí hay un modelo de desarrollo de vida. Cada sello para mi es práctico. Cada uno de los 22 sellos puede encontrar una aplicación directa. Podemos dividir la trama en dos segmentos, el ascenso a la montaña y luego la entrada al templo y las cámaras secretas. Tanto el Alto Sacerdote en el templo de la montaña como los 22 maestros en cada cámara secreta le dan al personaje experiencia que no tiene que ver con nuestro cotidiano vivir en el mundo material, sino que tiene que ver con un modelo de lo que yo creo tiene que ser la realidad tratando de dar un sentido a la existencia.

-¿Está dirigido a algún tipo de lector particular, dado que está confrontando el sistema de creencias de los individuos?

-No me propuse un lector particular. Una de las cosas que trato de hacer en la narrativa es resquebrajar el sistema de creencias del personaje y el lector para tratar de hacer que se cuestione la realidad, para que acepte que puede haber otra realidad. Los sellos son de aplicabilidad. A mí me gustaría escribir y publicar el manual de trabajo de “Los Sellos Secretos”. El ser humano tiene necesidad de comprender los cambios que estamos viviendo. La Humanidad en este momento está cuestionando todas las estructuras, todo está cambiando, la física newtoniana no se sostiene, la física cuántica está trayendo una indefinición entre lo material y lo energético. Eso se está transfiriendo al resto de nuestra existencia. Todos estamos en la necesidad de eso.

“Los Sellos Secretos” también hace una reflexión profunda acerca de la muerte. En un capítulo dedicado al tema, insta a los lectores a no de huir de ella, ya que el ser humano que tome verdadera consciencia de la muerte será “capaz de ser más osado, de ir más lejos, de conquistar más, porque nada tiene que perder, puesto que su encuentro es ineludible”. La idea es abrazar su realidad y vivir intensamente cada instante de la vida.

“El momento es ahora. El momento es siempre ahora, porque tú no puedes saber para cuándo fue pautada tu hora de partir (…) La muerte no es fin sino comienzo. La muerte no es destrucción sino creación. Por eso debes aceptarla. No evitarla, ni buscarla, sino simplemente aceptarla”.

Vidal murió el 12 de febrero de 2005 en un accidente automovilístico. Apenas tenía 41 años.

 

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“Los Sellos Secretos” se lanzó en noviembre del 1999. Vidal quien dictaba talleres, charlas de capacitación y adiestramiento organizacional a empresa, tenía una lista de espera de ocho títulos que incluían distintos temas, entre ellos: cómo hablar en público; control de estrés; administración del tiempo. El tono sería más técnico, aunque siempre tendría vinculación con la filosofía de vida de “Los Sellos Secretos”.

23 dE enero dEl 2015