OTELO PESO PLUMA: La última obra teatral de Cabrujas

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Cabrujas de nuevo sobre el ring


OTELO PESO PLUMA


José Ignacio Cabrujas no  sucumbió a la tentación de desafiar a Shakespeare en un combate sobre las tablas. Su gran acierto ha sido construir una pieza original a partir de los resortes dramáticos de la más paradigmática de las obras escritas en torno a los celos, la más sensata de las locuras humanas. Cabrujas invocó en 1995, antes de  morir,  el espíritu del Otelo clásico y dispone de él, a manera de impronta, vertiéndole su propio magna incandescente, su sangre caribeña.


Rodolfo Baptista

“Sonny, diferencias con el moro de Venecia” de Jose Ignacio Cabrujas –quien no escribía y dirigía a la vez desde hacia siete años- se ciñe en lo mas general a la línea argumental del texto de Shakespeare y no se permite ninguna otra digresión narrativa al momento de “echar” el cuento trágico de Sonny Vegas e Inmaculada Chavez –encarnados en Franklin Virguez y Lupe Gehrenbeck. La historias de amor de la pareja recién casados habrá de transitar los mismos tortuosos caminos que desde hace siglos recorre, cuando Santiago Escobar -Yanis Chimaras- instiga los celos infundados del protagonista sobre Inmaculada, haciéndole creer que la joven tiene amores ilicitos con Miguel Casio –Julio Pereira. La obra está estructurada en tres bloques de acciones, que tienen como telón de fondo, en espacio y tiempo, al Puerto de la Guaira en el año 1957.

“Sonny” ostenta hallazgos felices. Reinventar el drama de Otelo al ritmo de las pulsaciones exaltadas del trópico, le ha dado perspectivas inéditas a la historia. Según Fernando Calzadilla, encargado de las escenografía, iluminación y vestuario, el “Sonny” de Cabrujas llega incluso a "mejorar" el texto de Shakespeare. “La solución que le da José Ignacio Cabrujas a la estructura de Otelo es mucho mejor, las escenas están mejor resueltas y los personajes también. Hay muchos personajes de Shakespeare que no son claros en sus intenciones Brabancio, padre de Desdémona, es un personaje que se diluye y, aunque maldice a su hija, realmente no es coherente con su ira. Aquí no. Pedro Chávez, padre de Inmaculada es claro, es tajante: 'Te fuiste, me engañaste y eres una mentirosa', y es la arrechera del padre con la hija que lo engañó. Esa es una situación que es mucho mas “Caribe”, mucho mas de sangre caliente”

Lupe Gehrenbeck cree que la visión de Cabrujas le otorga mayor densidad al personaje de la esposa agobiada por los delirios de su marido. “El contraste que produce la pureza de Inmaculada en un contexto como la Guaira en 1957, es mucho mas crudo que el que produce Desdémona en la obra de Shaskepeare. Inmaculada es una doncella mas llena de 'carne' , mas densa, mas asentada, que la Desdémona  de Shaskepeare".


CELOS, MALDITOS CELOS. A José Ignacio Cabrujas se le ocurrió que utilizar las reacciones magnificadas y los músculos de un boxeador para provocar el climático espasmo mortal en el cuerpo de Inmaculada, era la idea mas legítima que podía encontrar. “No iba a  hacer un drama de militares para ceñirme al argumento de Otelo. Tenia que hacer un drama que fuese reconocible dentro de esta sociedad y lo que mas se parece a un militar es un boxeador. Entonces, como yo quise ubicar esta pieza en La Guaira, en un mundo popular, en un mundo de barrio, ¿Quién mejor que un boxeador?”.

Las líneas que componen la tragedia de Sonny e Inmaculada son limpias, precisas, pero no es tragedia contemporánea pura, en el sentido del teatro de O`Neil, “Sonny” es una obra tejida sobre la base de contrastes. El drama y la comedia van apareciendo como el día y la noche en un ciclorama, en estados fundidos o alternados. A pesar de que en la obra se plantea seriamente el drama de los celos y del asesinato, “Sonny” trasciende su sentido de drama gracias a lo divertido del texto de Cabrujas.

“Esto es lo que esta parte del Caribe entiende por tragedia –apunta el dramaturgo-, es como una tragicomedia, como la comedia patética. Burdamente yo la definiría así: yo creo que la gente se va a reir mucho, pero puede ser también que la embargue un dolor muy grande en los momentos en los que eso tiene que ocurrir. Nosotros en Latinoamérica, y en le Caribe especialmente, hemos sido culturalmente incapaces de generar una tragedia. Nosotros nunca hemos escrito una tragedia. Los pocos intentos que hemos hecho han sido horribles y unos fracasos espantoso. Porque el sentimiento trágico es propio de unos pueblos que se toman a sí mismo en serio y se creen destinados a grandes misiones históricas. Los griegos generan una tragedia cuando derrotan a los persas. Ellos quisieron verse representados en una dimensión grave alta, poética y profunda. Pero en un pueblo errático, un pueblo que no tiene un destino histórico conocido ¿Cómo va ha generar una tragedia?”, explica Cabrujas.

“Sonny” aborda un drama radicalmente humano. Los celos que conducen las acciones de la obra ilustran la vida de los protagonistas son universales, aunque lleguen a expresarse con mayor contundencia en esta parte del mundo. Franklin Virgüez indica que existe un elemento extremadamente despreciativo en Sonny Vegas, quien cuestiona constantemente su condición de boxeador de color.

“Hay una auto discriminación tanto en el moro de Venecia como en este “Moro” de la Guaira”, explica Virgüez. 
“Es lo que se llama endoracismo; esto es, la auto discriminación. El endoracismo proviene del hecho de que 'yo soy negro, pero me toco en fortuna casarme con una rubia'. Yo me siento dichoso. Pero a pesar de yo ser el boxeador, de ser el héroe, el contexto familiar de ella me rechaza. '¿Por qué no me aceptas Pedro Chavez? ¿oficio? ¿piel?' le pregunto yo en la obra al padre de Inmaculada. El rechazo del padre ocurre porque yo soy negro y porque soy boxeador –sin embargo, él que me inculcó el boxeo cuando niño fue el padre de Inmaculada, cuando me hablaba de Kid Gavilán. El hecho es que hay una inseguridad. De esta forma todo esta dispuesto para que este hombre sienta celos y se transforme”.

En la obra queda de manifiesto que los celos ponen en juego la propia libertad de una persona. No existen celos sin rival, como no hay teatro sin público, “Los celos son una esclavitud” explica  Cabrujas, “Los celos implican un triangulo. Supongamos que estás casado o tienes una novia y ella sale con otro, bueno, en el fondo el que te agrede es ese otro, aquel te hizo la afrenta al demostrar que es superior a ti. Tú generas un odio hacia esa persona porque esa persona te supera y tu te conviertes en su esclavo porque vives pendiente de ella. Entonces te encadenas al otro. El otro manda en tu vida se convirtió en tu amo”.

Lupe Gehrenbeck tiene una óptica idealizada acerca de lo que son los delirios de infidelidad. Accede que los celos son una de la enfermedades mas espantosas que puede sufrir una persona pero, los excusa.

“Yo misma soy celosísima. Creo que el amor y los celos no van separados nunca y la intensidad de uno es equivalente a la intensidad de los otros. A pesar de que es un sentimiento abominable y fantasmal, como bien lo plantea la obra -empiezan a aparecer fantasma por todas partes.  Hay una escena en la obra que evoca una pesadilla: en ella van apareciendo imágenes concretas del delirio de los celos. Pero es una enfermedad que viene acompañada de un amor muy intenso que lo justifica. Lo veo más como un punto máximo de una entrega amorosa. La entrega va tanto allá, que se pierde de noción de si mismo y se llega hasta respirar a través de la otra persona”, dice  Gehrenbeck.

ESCRIBIR SOBRE LA MARCHA. Luego de tres meses de producción y  15 millones de  bolívares de presupuesto, “Sonny” es un reiterado despliegue de recursos. Conjuga estilos y técnicas teatrales hasta el punto de lindar en el terreno de lo experimental. Tanto Cabrujas como Calzadillas y Moisé Guevara productor general de la obra, coinciden en desterrar la palabra “experimental" del léxico del Teatro Profesional de Venezuela, a pesar de la constante indagación estética y lingüística de sus obras. La obra no está exenta de cierta espectacularidad y en algunos momentos roza el terreno de lo musical. 

“Yo llevo tiempo buscando eso”, explica Cabrujas, “Que el teatro tenga mayor uso y aquellos recursos que no son solamente los de la palabra, sino de lo visual, de los estético, de lo emocional, por el poder mismo del espectáculo. Yo, en ese sentido, no he ahorrado en la obra ninguna de estos tipos de elementos. Hay quien me critica mi uso de la música. Hay quienes me llaman manipulador porque incluyo música de fondo, pero yo creo que vivimos en un tiempo en el que no se pueden prescindir de esos elementos”.

El trabajo de los actores ha sido duro. A Franklin Virgüez, en particular, le ha significado un esfuerzo absoluto. Virgüez tuvo que someterse a una dieta especial –semanalmente ingería 500 claras de huevo- y como cada tres o cuatros horas menús abundantes en avena, pechugas de pollo, arroz y pastas.  Con el mismo ahínco que Robert De Niro para  el filme de Martin Scorsese “El Toro Salvaje” tuvo tres meses de fuerte entrenamiento con el profesor Miguel Cabello en la Universidad Central de Venezuela para intentar emular el estilo del verdadero Sonny León y para que las peleas sobre el escenario fuesen lo más reales posibles. Juan José Mejias el muchacho con quien  pelea Virgüez en la obra, ha representado 15 veces a la Universidad Central en competencia de boxeo, de las 15 ha ganado 14 por nocaut. “Juan me esta golpeando en zonas donde yo puedo aguantar”, explica Virgüez, pero advierte: “Si Juan no calcula bien el golpe y lo desvía hacia donde no es durante la primera pelea, el me dejaría inconsciente  y la obra acabaría muy temprano para el publico”. 
Para  agarrar  el tono  dramático y emocional, Virgúez  tiene  en su camerino un reproductor de  casetes, para escuchar boleros  antes  de  salir a escena.

En la obra se interpretan dos canciones: Antonieta Colon presta su voz para el bolero “Dos almas que en el mundo”. La otra pieza se titula “Canción triste” y es cantada por Inmaculada al momento en el que expresa su dolor ante el reconocimiento de la pérdida súbita del amor. Esta fue especialmente compuesta  por Francisco Cabrujas, al igual que todas las piezas musicales de la obra, y ocupa un lugar expresivo –como la palabra o la interpretación actoral- en la sucesión de eventos dramáticos.

“Sonny” está construida como un guión cinematográfico en lo relativo a estructura y ritmo, es decir, evitando las escenas largas, encadenándolas y utilizando el espacio de forma tal que conjugue el relato. Tal electricísmo en el estilo –musicales, cine- no ha sido sólo el objetivo de esta obra. En la búsqueda del Teatro Profesional de Venezuela que ya lleva tiempo en esta empresa y tal vez se remonte en sus raíces, a las de un teatro con lenguaje propio y estructura clásica, que perseguía Cabrujas en los años 70 con el nuevo grupo. “Sí, es muy probable”, asiente Moisés Guevara. “Son experiencias que demuestran su absoluta solidaridad y validez en el planteamiento. De cualquier forma, esta es la experiencia del Teatro Profesional de Venezuela a un año de abrir sus puertas. Nosotros estamos apostando a un gran teatro popular. Espectáculos para la masa hecho por los profesionales mas reconocidos del medio. Así lo tengo que concebir cuando estoy haciendo el teatro que quiere hacer Cabrujas”.

La mayor dificultad de la obra fue trabajar sobre un texto que no se había terminado de escribir al comenzar el proceso de producción. Hasta hace 8 semanas, cuando se iniciaron los ensayos sólo había 20 paginas escritas de la obra. El problema para Calzadilla, como responsable de la escenografía y la iluminación fue intuir –y casi disponer de un mazo de cartas del tarot para adivinar- cuales eran las posibilidades que tenia el director dentro de los lineamientos del drama y además anticipar como se podrían suplir los espacios que se iban a necesitar. “Yo no podía esperar a que él  terminara  de escribir para yo comenzar  a diseñar.”, indica Calzadilla refiriéndose a la presión impuesta por Cabrujas. “Por problemas de producción yo debía tener la escenografía lista, aunque él no hubiera terminado de escribir, porque sino no, no me daba tiempo de terminar. No fue igual con los actores. Yo tengo un elemento físico que construir y eso toma un tiempo”.

La escenografia de “Sonny” tuvo ciertas complejidades que no tuvo “El Pez que Fuma”. En ese caso se construyó especialmente para la obra un ring de boxeo –con un costo de Bs. 1 millón 200 mil- que tiene la particularidad de moverse longitudinalmente en el escenario. “En este momento no siento que la escenografía ha sido tan compleja”, continua Calzadilla. “No hay elementos innovadores y quizás sea una de las escenografitas mas convencionales que me he planteado. No te olvides que estamos haciendo Sonny de José Ignacio Cabrujas, que es la lecturas del Otelo de Shakespeare. La escenografía evoca un poco al The Globe de Shakespeare, el trust stage, la escena que no está metida del proscenio para atrás. Con toda la dimensión que tiene la tragedia yo no podía hacer una escenografía doméstica, a pesar de que José Ignacio escribe en un idioma muy coloquial, en un idioma muy cercano a lo que nosotros somos. La dimensión de la tragedia esta allí”.

Los trazos, a veces oscuros, sombríos, contrastan con los momentos divertidos, “Para que la comedia brille- continua Calzadilla-, le dio un entorno oscuro para que se produzca la tragicomedia. Si yo hago una escenografía jocosa, brillante, hacemos cacofonía en la obra, telegrafío el efecto. La situación es divertida, porque en estos espacios enormes en la dimensión de este drama tienes un elemento cotidiano que la hace tragicómica”.

Pero la escenografía casi no se vale de elementos costumbristas. Los rasgos son grandes y limpios porque así también es el drama que se cuenta. Ya sea en el caso de los combates de boxeo, utilizando el ring o recreando el Puerto de la Guaira –en el momento del recibimiento a Sonny luego de su pelea en La Habana con luces y faroles sobre la escena- la iluminación y decorado se unen en una perfecta conjunción expresiva. Según Calzadilla, con la iluminación se producen efectos menos convencionales. Los 120 reflectores marcan las atmósferas que van con le texto. En algunos momentos las manchas de luz sobre figuras imprecisas cubiertas de plástico y decorados crean volúmenes y escenarios –como un barco, unas ventanas o una luna-. 
Sobre las  tablas  o  sobre el ring,  la tragedia  está servida.

30 dE octubre dEl 2014