LA RADIO CONTRAATACA: Historia de la radio irreverente (Parte II)

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Transgresión al pie del micróono

LA RADIO CONTRAATACA

A comienzos de la década del 2000, varios programas de corte "irreverente" -como El Show de la gente Bella- se apoderaron de altos puntos de audiencia al valerse del humor y la ironía para ametrallar el estamento político y social. Las amenazas y las promesas de sanciones gubernamentales han llovido sobre sus estudios de grabación, poniendo a prueba los límites de la tolerancia en las ondas hertzianas

Rodolfo Baptista

Para aquellos que pensaban que la irreverencia había muerto, hay noticias: solo se encontraba en estado de hibernación y esperando el momento propicio para hacerse notar. La insolencia psicodélica de los años 70, que en Venezuela tuvo en la radio su principal válvula de  desahogo se había fosilizado. Con los años, los locutores que formaron parte del movimiento sólo atinaban a explicar, mientras se encogían los hombros, que la irreverencia murió el día que le dispararon a John Lenon.

Ahora la radio ataca de nuevo, pero a través de espacios de un humor no convencional, que se ha hecho súbitamente visible a la luz de un incipiente rearme moral. Algunos incluso han llegado a desafiar la paciencia de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), el principal organismo de regulación del Estado.

Pero si algún funcionario del Gobierno volviera su vista hacia los derechos civiles aprobados en la reciente Constitución de 1999, preguntándose con perplejidad si se puede controlar la irreverencia, encontrará difícil establecer límites a aquellos locutores políticamente incorrectos y dispuestos a herir susceptibilidades.

SIFRINA Y REBELDE. El programa Con cierta ligereza, conducido por Marinella Salazar a través de la emisora Jazz 95.5 FM, no es un espacio que pueda entrar en lo que tradicionalmente se conoce como políticamente incorrecto. No es un humor zafio, ni utiliza como blanco de burlas a las minorías.

Lo que si ha hecho el programa es solicitar la prohibición de la salida del país del primer mandatario nacional, Hugo Chávez, hasta tanto éste no se practique un intensivo "trabajo de ortodoncia", debido a lo “poco estético que resulta frente a la prensa internacional el desarreglo de las piezas dentales del Presidente”. Tal comentario califica como “incorrecto” desde la perspectiva política. El programa lleva ocho años al aire, pero en los últimos meses alcanzó un eco, particular. Fue Salazar quien acuño la sentencia lapidaria de “cadena perpetua” para el país, a raíz de las frecuentes alocuciones presidenciales, chiste que rápidamente el publico se encargo de hacer suyo en calles y oficinas.

El plato fuerte del espacio radial es el venenoso contrapunteo de comentarios, vía telefónica, que interpreta Salazar y el cronista social, Roland Carreño, creando en los oyentes la sensación de participar clandestinamente en un chismorreo casual. A partir de allí, todo esta permitido, desde cuestionar las políticas económicas del Ejecutivo hasta reírse de la poco protocolar forma de comer una piña del mandatario.

El éxito en alza del programa aprovecha el interés del público de clase media por hacer burla de los modales de la corte gubernamental. La polarización del estatus social es subrayada por el estilo de la conductora (que en ocasiones remarca la pronunciación de la “r” al hablar, evocando el tono afectado de las llamadas “sifrinas” de los años 80). “Ser sifrino es, en este momento, un acto de rebeldía. Vivimos un proceso político que cuestionan valores de trabajadores y profesionales, que quieren ser educados, estar bien presentados, viajar o cultivar su espíritu. Es insólito, pero la sifrineria se ha convertido en un movimiento político”, indica.

Según Salazar, este Gobierno ofrece un filón irresistible para practicar la irreverencia y ser fuente constante de humor, como ningún otro en la historia del país. Incluso se ha convertido en un "afrodisíaco" para atraer empresas anunciantes. “Antes era mucho mas difícil hacer humor trasgresor. Se suspendían programas o se metía presa a la gente. Además se perdía el apoyo publicitario. Ningún anunciante compraba un lío de esos. Ahora pasa todo lo contrario. Mientras más hablo mal de Chávez, más tengo patrocinantes. Hoy en día me los tengo que quitar a sombrerazos. Es un fenómeno digno de estudiar” señaló.

Aunque ha decidido hacer uso intensivo de su libertad de expresión y echar toda la carne al asador para generar toda la provocación posible, reconoce que existen limitaciones y temas que deben evitarse, como los relativos a la vida íntima del primer mandatario. “Digo, todo para que no me quede remordimiento de conciencia en el futuro. Soy muy frontal, pero cuando hablo estoy consciente de lo que hago” apuntó.

Frecuentemente Salazar recibe insultos a través del teléfono o amenazas anónimas de muerte de quienes sacralizan los íconos del cambio político, pero advierte que las llamadas de apoyo son mayores. Con todo apunta, que hasta el momento no ha sido victima de ningún tipo de intento de cierre o coacción por parte de organismos del Estado.

SIN PRESIONES. También existen mensajes que se consideran poco edificantes. Los encargados de control apelan a la moderación de los comentarios que parecen dinamitar las convenciones y rebasar los límites de lo que tradicionalmente es considerado buen gusto. Pero el debate mas allá de la mojigatería social para transitar el minado terreno de la libertad de expresión.

El director general de CONATEL, Diosdado Cabello,  asegura que nunca a recibido llamadas del presidente de la Republica, ni de un ministro del gabinete exigiendo que se saque un programa al aire.

“De las muchas funciones de Conatel, quizás la menos agradable es la de mantener un rol regulatorio y hacerle seguimiento a la programación. Mucho más con los temores infundados que se han manejado desde la campaña presidencial. Lo cierto es que al presidente Chávez le han dicho de todo por televisión y por radio y él lo asume como ciudadano más”.

Cabello evita utilizar la palabra censura y explica que para dirimir cualquier situación de infracción se ha hecho importante el diálogo y la comunicación directa con la empresa radial. Hasta el momento no se ha llegado a la suspensión de ningún programa. Semanalmente se reciben aproximadamente 10 reclamos del publico (por vía escrita o telefónica) solicitando la intervención del organismo.

El verdadero dolor de cabeza han sido algunos programas juveniles; en particular, espacios de la emisora 92.9 FM, que justamente utiliza como bandera la consigna de ser “Cien por ciento libre”. En horas de la noche, cuando ya  queda poco personal en las  oficinas de  Conatel,  el mismo Cabello ha llegado a atender llamadas telefónicas. “Escuche ese programa, para que usted se horrorice”, le apuran las voces " siempre femeninas " al otro lado del auricular, refiriéndose a dos de los programas banderas de la emisora: El Show de la gente bella y Macho y no mucho.

Cuando algunos de los funcionarios que vigilan las emisiones de radio y televisión desde sus cubículos de trabajo detectan algo fuera de lo común, informan a un grupo de profesionales (que incluye a psicólogos, sociólogos y abogados) y luego elaboran un informe. El Show de la gente bella tiene un voluminoso y profundo expediente abierto en Conatel y es el primer programa de la administración que podría ser objeto de una sanción. Recientemente se  envió un ultimátum, instando a los directivos de la 92.9 FM a bajar el tono a los chistes o, de lo contrario se iniciaría un procedimiento administrativo que involucraría la salida del aire de todos los espacios que transgredan el reglamento.

“No se trata de censurar. Sé que a esto van a tratar de darle la vuelta política. Pero tengo un año aquí y jamás he dirigido Conatel pensando en política, por que soy ajeno a ella. Tratamos de ser un organismo técnico. Cuando no hemos tomado acciones mas fuertes, no es por que tengamos miedo a las consecuencias políticas. En el momento que tengamos que actuar, lo vamos hacer”.

La irreverencia en este caso apunta a chistes que, en opinión al director de Conatel, resultan “groseros e incluso llegan a explotar las miserias humanas. En ocasiones no se sabe ni lo que quieren decir (...)Es la imagen del payaso que ríe por fuera y por dentro no se sabe lo que tiene"”, señala.

PARA ATENDER A LA GENTE BELLA. Todas las noches, Enrique Enríquez, Fermín Cimadevilla, Tom Monasterios y Mariela Celis -una versión de Los Hermanos Marx a la venezolana- se colocan frente a los micrófonos para elaborar un humor rápido y creativamente agresivo, en el que se entremezclan referencia a las cultura de masas y a la cotidianidad social y política de país, con resultados tan corrosivos como surrealistas.

“Una definición de humor es la ruptura del discurso lineal. No esperas nunca que en una película de matones, un auto caiga en un bache y le vuelen la cabeza a alguien -como ocurre en el film Pulp Fiction-, eso no le pasa a un matón en el cine, y es cómico. Pero en la cotidianidad venezolana ves muchos de estos absurdos. Hace poco vi por la autopista a dos efectivos militares que iban en un auto con el equipo de sonido encendido y un vallenato a todo volumen. Se supone que son los encargados de hacer respetar las normas o  proteger la soberanía nacional, y eso es gracioso. O saber que el dueño de la empresa que fabrica alambre de púas, similar al que se usaba en campos de concentración, es judio.  Es una ironía” relata Enríquez.

Pese a esta realidad, el programa no copia formulas foráneas (como la del controversial locutor Howard Stern, en Estados Unidos) y se sustenta en la predilección del venezolano por el relato oral y por lo que tradicionalmente se conoce como "chalequeo", la burla entre amigos.

El espacio nació en 1997 con fin de parodiar un show de variedades de los años 50. Luego fue evolucionando hasta un formato en el que se satiriza incluso el mismo concepto de la radio participativa. Si un oyente falla en su intento de ganar algunos de los concursos que se realizan al aire, se convierte en el blanco de las burlas y de agresivos consejos de parte de los conductores del programa, cosa que no sucede en un programa convencional.
También se incluyen secciones como radio-novelas (como la historia de un científico que podía detonar la silicona implantada en los cuerpos de mujeres venezolanas). Se satirizan técnicas de autoayuda (interpretando "mensajes ocultos" en el relleno de las arepas). O se debate sobre temas en apariencia polémicos (por ejemplo, si se cree que la carga genética del venezolano se ha "deteriorado" a causa de la inmigración peruana o ecuatoriana). La galería de personajes incluye a Don Guiso, experto en dar los más inverosímiles consejos para saltar las trabas burocráticas. Se hace mofa de la costumbre de defender a ultranza todo producto nacional, como el rock o el cine, sin tomar en cuenta su calidad.

Cuando se elaborar chistes con la figura de impedidos físicos o con deficiencias mentales, sus conductores señalan que queda al descubierto otro fenómeno. "Te das cuenta de que la gente tiene un gran problema con eso. En realidad, muchas personas no saben como abordar el tema y prefieren que no se toque, no por sensibilidad, sino porque en su vida cotidiana prefieren no hablar de ello y pensar que no existe. En este nivel, siento que el humor es un detonante de cosas que no esperas", apunta Enriquez.

No es un programa de transgresión compulsiva y, a pesar de su alta carga crítica, sus conductores fruncen el ceño cuando se sugiere que lo que hacen responde a algún deseo de enarbolar las banderas de la libertad de expresión.
Iván Losher, quien perteneció a la camada de locutores insurgentes de Radio Capital, que en los años 70' representaba lo que hoy en día es la 92.9 FM, advierte que tal vez el pecado de la actual irreverencia juvenil sea precisamente su nihilismo. "No es mi forma de hacer radio, pero tampoco tengo nada que criticar. Pienso que la juventud debería tener un proyecto político que responda a su dolor existencial actual. Toda transgresión tiene un propósito. Debería haber una lucha más sólida por cambiar el estado actual de las cosas", indicó. 

Tal vez exista una brecha demasiado profunda entre las generaciones de los años 70´y la del 2000. O tal vez exista cierta carga de idealismo que no acaba de ser comprendido, inmerso en la actual irreverencia.

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POLITICAMENTE INCORRECTO

Fueron muchos los "chistes " irreverentes salidos a finales de los 90' y comienzos de 2000 de "El Show de la Gente Bella"

* "Diviértete con un chino" fue un concurso que alo largo de un año intentó hacer creer que se llevaría a cabo una redada policial en un restaurante de comida asiática, haciendo un llamado falso vía telefónica. Los locutores se comunicaban desde el estudio, haciéndose pasar por autoridades insinuando a la persona que atendía, que se había detectado una supuesta falsificación de documentos de identidad. El objetivo era conseguir que algún incauto leyera su cédula al aire. Luego de algunos meses lo lograron. En un local incluso provocaron una estampida de empleados. "Los chinos no tienen sentido del humor, tu los llamas diciendo que hay una redada y se lo creen", indica uno de los conductores.

* La gama de blancos de los chistes es infinita. Empezando por el propio operador de la radio, la lista incluye nacionalidades -peruanos, portugueses-, políticos, intelectuales, cineastas, fallecidos y un largo etcétera. Al ministro para la época, Luis Miquilena se le atacaba por -supuestamente- no cortarse las uñas (se hacía un concurso llamado, "Córtale las uñas a Miquilena").

*"En una oportunidad hicimos un concurso que tenía por escenario un campo de concentración" cuenta Enrique Enriquez. "En un descanso del programa salí del estudio para ir al baño y encontré a dos tipos altos, con cadenas en el cuello y con apellidos judíos, con intenciones de agredirme. Me puse a hablar con ellos y les hice ver que estábamos haciendo críticas a la xenofobia (en ese momento se promocionaba una página en Internet para escoger a Hitler como el personaje del siglo). Ellos se fueron convencidos de que nuestra intención era buena pero sin compartir nuestro método". Otro de los grupos ofendidos han sido representantes de los enfermos de epilepsia o la colonia portuguesa.

* Usualmente ofrecían "consejos" ("Bátete bien, a ver si el buche de malta que tienes en el cerebro hace espuma"). A veces evitaban las formalidades y se dirigían a sus radioescuchas llamándolos "matas de sábila" o "alfombras de baño". Y cuando algunos se muestran confusos en sus respuestas, los conductores son más agresivos. "Lo que quisiera saber es como hizo un 'cadillo' para subirse a la mesa y levantar el teléfono".

* Una de las "radionovelas" transmitidas por El Show de la Gente Bella" se llamó Pipe, la historia de un caso de esquizofrenia extrema: un joven tímido e introvertido que tenía que lidiar con su pene, que hablaba y acostumbraba a gritar "I'm the king of the world" como hacía Leonardo Di Caprio en Titanic. En un episodio el pene fue psicoanalizado por Edmundo Chirinos.

* En la sección de entrevistados se efectúan las preguntas más inusuales: A una atractiva modelo y finalista del certamen Miss Venezuela se le preguntó lo siguiente: "A ti te pagan por tu apariencia y un mochito con quemaduras que pide en Sabana Grande también gana dinero por su apariencia. ¿Tú no crees que ambos deberían ganar lo mismo'".

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HISTORICA INSOLENCIA

*Vistos en retrospectiva, algunos ejemplos de lo que se consideraba irreverente en los años 70' resultan ciertamente ingenuos. Se pensaba que una forma de confrontación con lo establecido era defender la ecología, como lo hacían Iván Losher en el programa Basurero Mundial. También era una afrenta al establishment leer al aire textos enteros de filósofos como Sartre, Heidegger, Marcuse o Kierkegard.

* En 1973, el programa La hora trece, conducido or Losher fue suspendido por radiar el sonido de un tiroteo. Las percusiones hacían referencia a un incidente en el que los cuerpos de seguridad del Estado asesinaron a una joven que acompañaba a un conocido cineasta en la parrilla de su moto.

* Uno de los programas más irreverentes de los años 70 fue el llamado "Kung-Fu de noticias" transmitido por Radio Aeropuerto y conducido por Marianella Salazar, Otrova Gomas, Pedro León Zapata y Augusto Hernández. En aquel entonces, lo innovador era simular entrevistas con personalidades (como por ejemplo Rómulo Betancourt). También en Radio Aeropuerto, Salazar se encargaba todos los días de leer un santoral donde los mártires y beatas ostentaban vidas licenciosas y disipadas como la del peor de los pecadores.

* A comienzos de los años 80 "La Flor en el Ojal", conducido por César Miguel Rondón, Napoleón Graciani e Iván Losher, cambió el registro del humor al burlarse de costumbres de la clase media venezolana. Incluso comenzaron a satirizar íconos de la contracultura de izquierda.

* Los espacios Rockadencia (92.9 FM) y Edgaldo y Ricaldo (programa que antes se transmitían por la emisora 89 X) iniciaron en la década de los 90' la fórmula de la agresividad radial. En este último se estilaba trancar el teléfono a los oyentes que a su juicio "no dijeran nada interesante".

30 dE octubre dEl 2014