JOSÉ IGNACIO CABRUJAS: Ante la quietud apática

Click para restablecer imagen

José Ignacio Cabrujas ante el último gobernante  histórico

"NO HAY POLÍTICA SINO POÉTICA ECONÓMICA"


Pocos  meses  antes  de su fallecimiento en octubre de 1995,   José Ignacio  Cabrujas  dio  esta  entrevista.  El silencio y el letargo gubernamental de  la época  mortificaban la paciencia del dramaturgo. La quietud apática le exasperaba.  Cabrujas apuntó sus fuegos contra los liderazgos históricos del país, hacia las “majestades sin fondo”. Y aunque nadie le escuchara, siempre le quedaba la alternativa de atrincherarse en su oficio, en su melodrama y sus mitos. El presidente Caldera cultiva lo que el dramaturgo denomina “la economía romántica”: un desastre evidente


Rodolfo Baptista


“….Infierno o cielo, pero que no sea limbo”. 
Simón Rodríguez en “Simón” de Isaac Chocrón. 
Un ademán de prestidigitador apunta la inflexión exacta a los actores. Hiperboliza los sentimientos de éstos. El mismo gesto espanta el sopor de las polillas que hibernan en los textos clásicos. Así le va a José Ignacio Cabrujas, su eros religioso.


“El teatro es un arte muerto, pero es un cadáver que goza de muy buena salud, En todo caso es el cadáver que yo amo”. Los actores interrumpen el rezo de “Otelo”, su próximo montaje. Cabrujas concede una pausa a su rito –a su peculiar necrofilia. Desde la platea ve como su ausencia congela el elan vital de los actores. Fuera de las tablas es implacable: su verbo caústico excomulga otras mitologías que se quieren eternas. El manejo histórico del poder en Venezuela es una de ellas.


“El gran problema del presidente Rafael Caldera es que el asume como la continuidad presidencial del país. Quien vaya al Palacio de Miraflores verá en un saloncito de espera la galería de los presidentes venezolanos puestos en la pared, desde Betancourt hasta Carlos Andrés Pérez. No sé por cierto, si está el ultimo retrato de Pérez, pero evidentemente el presidente Caldera quiere que le pongan a él también su retrato: que la pared continúe. El primer Mandatario tenía como obligación romper la pared o abrir una nueva”.

EL ULTIMO BOY SCOUT. Cabrujas observa y habla. Desde las butacas del Teatro de el Paraíso discurre sobre la experiencia kafkiana que es vivir los cambios de poder en Venezuela. Intransigente con la realidad política, repite una vez mas como los confinados de “Fiésole” –su juegos, sus palabras. Repite su credo.


-Cuando se le dice algo como esto al presidente Caldera, sale con un extremismo. Dice que esto es un ataque a la democracia. ¿Cómo va a ser un ataque a la democracia? 90% y tanto de los venezolanos queremos vivir en democracia, pero la democracia no es un estado metafísico, no es un estado de pureza. La democracia es algo que cuestiona, se renueva, se replantea en una sociedad, a fin de hacerla mas democracia. Eso es lo que el Presidente no parece captar, porque se lo impide su sensibilidad, se lo impiden sus mañas, sus costumbres políticas.


-¿No es demasiado duro con el Presidente? 
-No me gusta tratar así al presidente Caldera, lo respeto y porque lo respeto trato de hablar duro porque no le voy a dar muletas ni le voy a pasar la mano por la cabeza diciendo “pobrecito Caldera”. Rafael Caldera no está allí para inspirar lastima en la ciudadanía, ni está allí para que la ciudadanía lo comprenda y lo justifique. El está allí –y él lo sabe- para recibir duras criticas como todo hombre que elija como tema de vida el oficio del poder. No es un oficio benigno; el pudiera estar tranquilamente jugando dominó, que era lo que hacía antes de su discurso del 4 de febrero de 1992, luego del intento de golpe.


-Un analista diría población proyectó en la imagen del presidente Caldera el arquetipo de “anciano sabio”. 
-Sí es verdad que es arquetipo del “anciano sabio”. Yo he tenido muy pocas conversaciones en mi vida con el –cosa que lamento pero una de ellas fue en el despacho del rector Fuenmayor en la Universidad Central. Habíamos sido convocados allí en un acto del gobernador Andrés Velásquez, Rafael Caldera y yo para hablar en el Aula Magna. Fue cuando Caldera volvió a la Universidad, Un acto tenso, terrible, donde hubo gritos, abucheos. Antes de esto, estaba en el despacho de Fuenmayor, quien le pregunto “¿Cuáles son sus planes, como está viendo la cosa?”. Caldera contesto con  estas palabras: “Pienso que las sociedades cuando entran en una crisis tienen dos opciones: o eligen a un hombre joven, novedoso, sin compromiso con el pasado que plantee un cambio drástico, o eligen a un “anciano sabio”. Un retrato hablado del mismo. Eso fue de Gaulle, citado por Caldera en aquella reunión. Pero la diferencia es que cuando De Gaulle tomo la presidencia en un momento de gran crisis institucional, inmediatamente sucedieron cosas en Francia. Aquel Gobierno se tradujo en una cantidad de obras y de situaciones que iban mas allá de lo mínimamente institucional. Caldera es como el General de Gaulle, pero sin obras hasta el momento. No veo la obra. Lo que veo es un hombre que da consejos y dice las cosas. El país esta cansado de historias, sobre todo porque no la vé. Aquí se habla de lo histórico y yo tengo toda mi vida sin ver nada histórico en Venezuela. Aquí no ha pasado ninguna historia ni he visto que el país haya vivido ningún acontecimiento importante.


 -Pero el país parece buscar un liderazgo remozado, una figura en quien proyectar una imagen salvadora. ¿Se registrará un cambio de liderazgo? 
-Cuando en el país decimos “liderazgo” nos referimos a esos liderazgos decimonónicos que representa el presidente Caldera; el es un líder de vieja estirpe.  Un caudillo. Y creo que eso no se lleva en el mundo de hoy. Ese tipo de liderazgo no se corresponde con la modernidad y con lo que está sucediendo en el mundo. La gente quiere un Gobierno discreto, prudente, racional. Un presidente que gobierne de martes para miércoles y que no avisore demasiado lejos. Me parece una inmensa pedantería que un gobernante se sienta histórico presidiendo un quinquenio. El quinquenio acorta la bravura del gobernante, las ínfulas del gobernante, Napoleón Bonaparte fue un gobernante histórico, entre otras razones porque gobernó algo más que un quinquenio. Marcó una sociedad. Creó eso que se llama una impronta dentro del mundo y dentro de Europa entera, porque estuvo un largo tiempo echando vaina. Pero cinco años de la vida de un ser humano ¿cómo pueden construir un liderazgo? Me atrevo a avizorar que en las próximas elecciones que yo deseo el país comenzara a considerar otros liderazgos, otra visión de poder, de un poder más concreto. Creo que gracias a Dios, el presidente Caldera va a ser el último gobernante "histórico" del país.


 -¿Es Irene Sáez la imagen de este nuevo liderazgo? 
-No me he detenido a analizar el paso de Irene Sáez de la Alcaldía de Chacao a la Presidencia de la República. ¡Hombre es un paso en la vida política! Tenemos que apretar los pantalones y ver a donde vamos. Pero no le tengo temor a esa idea. Ojo, no la propugno. No me siento un impulsador de la Irene Sáez. Pero vamos, hace más Irene Sárez construyendo casitas bajo un puente, sembrando capachos y poniendo sombreritos de corcho a los policías, que todos estos politiqueros que lo único que hacen es hablar vaguedades y decir un discurso retórico absolutamente vencido.


LIMBO PROSTATICO. Cabrujas no le encuentra mucho sentido a la susceptibilidad del Gobierno. Hace varias semanas pareció tener más importancia la concentración de antígenos prostáticos del Presidente que las acusaciones de corrupción contra Convergencia hechas por Manuel Valoa, ex presidente de HidroPaéz, en el estado Guárico.


-Se ha dado otro fenómeno: la gente en la calle comienza añorar el caradurismo divertido de Carlos Andrés Pérez frente a lo que usted llama la “majestad sin fondo del doctor Caldera”.


 -La majestad sin fondo de Caldera se está haciendo fastidiosa. El presidente está protagonizando uno de los gobiernos más aburridos que se hayan visto en la historia de este país, cierto. Pero es una irresponsabilidad evocar el caradurismo de Pérez, la brinconería de Pérez. Se supone que eso debería ser un episodio olvidado en el país.


-Sin embargo, entre mesías que se convierten en verdugos y verdugos que se transforman en mesías va la historia de este país....  


 -Lo cual es una verdadera tragedia nacional. Aquí se esta armando un gran drama ante los ojos de los venezolanos. Pérez está aislado en una casa, por una verdadera ceremonia: “este es el malo”, “este es el corrupto”, “este se robo los reales”. El país se convence de que eso es cierto y apoya el arresto de Pérez. Y ahora eso se vuelve polvo y paja; agua en las manos del país. Porque como se ven las cosas, en la Corte Suprema de Justicia se va a terminar convirtiendo a Pérez en un héroe. En un hombre que por un abnegada solidaridad con la democracia latinoamericana y por evitar la desagradable invasión militar de los Estados Unidos a Nicaragua –lo cual si hubiera sido verdaderamente una catástrofe continental-, entrego un dinero que en este caso, estaría muy bien entregado. Existe en nuestra conciencia, en nuestra intuición, la idea de que Pérez es mucho más que eso, de que hay un fondo mayor allí. Pero no es más que una intuición. No es más que una fama y una reputación. Rafael Caldera es un hombre famoso por su honestidad. Pérez es un hombre famoso por su corrupción. Pero son dos famas, son dos prestigios. ¿Dónde está la realidad? ¿Dónde está la verdad?.


ECONOMIA ROMANTICA -En el ámbito económico existe una verdad: con Pérez vimos el neoliberalismo, un modelo económico de rapiña. El doctor Caldera esta en otro ámbito: el control de cambio, la discrecionalidad. Algunos hablan de un “lusinchismo puritano”.


-No creo que el presidente Caldera tenga conceptos mas contemporáneos de economía que aquellos que podía tener un hombre como Victor Hugo. Caldera cultiva algo que he querido denominar la economía romántica. En realidad no tenemos una política  económica, tenemos una poética económica: eso es un desastre evidentemente.


 -¿Estos serian cinco años perdidos. El país se aleja de la dinámica económica mundial?


 -El país ha caído en una quietud, en una quietud apática. El país se tranquilizo en el peor sentido de la palabra. Se desaceleró. El país carece de objetivos y de dinámica en este instante. El presidente Caldera ha dicho que posee una próstata de un hombre de 40 años, lo cual me parece a mi estupendo y pongo una fiesta a condición de que use esa próstata. A mi no me importa la próstata de Caldera, esta no debió ser un acontecimiento nacional. Lo que importa del Presidente es un espíritu, es su actitud frente la vida. Es su cerebro, que es un órgano más importante  que la próstata sobre todo si se quiere ser presidente de un país. Yo creo que lo que nos espera son tres años y medio de solemnidad, protocolo y buenos deseos.


-La acusacion hecha por Manuel Valoa contra Convergencia, en Guarico, le fue indiferente al Gobierno ¿Cuál es la lógica de la suseptbilidad del Gobierno?


 -No encuentro explicación, como no sea la tradicional, el silenciar algo para ver si se pasa por debajo de la mesa, es decir, para ver si no se recoje, si se olvida. Este es un país de memoria desvaída y suele dar resultado el silencio. Es la única explicación que encuentro, porque de resto me parece que hay que tener sangre bien chicha como para que no duela. Debería afectar al Presidente y a su hijo mayor, una organización que ellos han fundado, verla en un remitido acusada de corrupta, bajo la responsabilidad de una firma de un nombre y de un fundador del partido que es Valoa.


 -Ante la opinión pública tampoco hubo reacción, a que lo atribuye, ¿hay escepticismo hacia las acusaciones que se ventilan en los medios o han sido por su actitud irónica, humorística de referirse al hecho?.


 -No creo que lo cáustico o lo humorístico le pueda restar seriedad a un escrito. Pienso que el humor es muy serio. Hago humor porque es una manera de ver las cosas. A lo mejor, porque resultaría doblemente malo escribir acerca de esos temas y ponerme solemne. Ya de por sí es muy grave lo que ocurre, como para encima solemnizarlo.

 

A MI NADIE ME SACA DE AQUÍ

Jose Ignacio Cabrujas se refugia en los melodramas, que rubrica. Los personajes “mitológicos” de la realidad política venezolana le resultan aburridos y la televisión local también. Antes de que algún empresario decida ofrecerle escribir una miniserie sobre la vida y milagros de Carlos Andrés Pérez ha preferido imponerse un breve exilio de la pantalla venezolana. Acaba de realizar un viaje a Santafé de Bogotá en busca de “planes y proyectos más interesantes”. 
La actitud salchichera de los empresarios de la televisión venezolana se le ha hecho insoportable. Aquello de remozar viejos libretos de la CMQ habanera no va con sus métodos; su etapa de escritor de galera es capítulo cerrado. No se ve suspendido de la televisión venezolana, pero su querella contra la vetustez y la falta de imaginación ha quedado en suspenso, como la ultima página de unfeuilleton del siglo pasado. Opina que la vida de una persona que escribe o hace televisión es conflictiva.”Está hecha sobre la base de adelantos y retrocesos, es una batalla”. Solo queda saber si al cabo de este intermedio él habrá de regresar, como Edmundo Dantes, para tomar lo que por derecho le pertenece: la telenovela.  
La televisión esta perdiendo lo que Cabrujas le había legado. “Sería vanidoso decir eso: yo no estoy ahora para que me echen de menos”. A la televisión le quedan algunos bastiones de resistencia. Cabrujas invoca el valor de Leonardo Padrón, el escritor de “Amores de fin de siglo” quien  confronta la ética y la estética de los ejecutivos del Canal 2.

Cabrujas vaticina que la televisión colombiana se halla en trance de convertirse en una potencia. “Los colombianos tienen tradición, lo que no tienen es una tecnología. Carecen del know howvenezolano para hacer telenovelas, pero sus intenciones son muchísimas mas sanas, mas reales y sobre todo mas contemporáneas”. En los próximos años el panorama comunicacional en Latinoamérica podría cambiar. Colombia está en capacidad de desplazarnos de nuestra posición hegemónica en la competencia de los “culebrones”. Los vecinos son económicamente mas poderosos en este momento, y a raíz de la privatización saldrán al aire tres nuevos canales, lo cual provocará un “boom televisivo”. “No son los colombianos tontos como para no darse cuenta de que la base financiera, la base económica de la televisión, es la exportación del género de la telenovela”.

Deja traslucir el entusiasmo de un adolescente. Confiesa su deseo de adquirir nuevas experiencias y se muestra dispuesto a dejarse atrapar por proyectos de mayor envergadura en la televisión latinoamericana. Subraya su disposición a quedarse: “A mi nadie me saca de aquí; soy una persona muy comprometida con el lugar donde vivo, como para irme y dejar lo que amo, lo que quiero, lo que me preocupa”.

30 dE octubre dEl 2014