EL RAP DEL PAPA

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EL RAP DEL PAPA

El Papa Juan Pablo II  visitó  por segunda vez Venezuela  en febrero de 1996. Esta es la crónica de  cómo se  desarrollo la  vigilia  de los feligreses en el aeropuerto La Carlota. Entre la noche del sabado 10 y la madrugada del domnigo 11, antes de la "Misa por la evangelizacion de los pueblos",  los seguidores  protagonizaron una jornada marcada por el ánimo de fiesta. Antes del amanecer un joven de la Parroquia Chiquinquirá fue consultado sobre sus expectativas acerca de la misa papal: “Salir vivo”, contestó.

 Rodolfo Baptista


La escasa disponibilidad de luces en el aeropuerto de La Carlota, al este  de Caracas,  comenzó a evidenciarse al ocultarse el sol. Desde las 4:00 pm del sábado se  percibía que la afluencia de público sería masiva. Muchos comenzaron a conciliar el sueño, otros a rezar. Algunos grupos más numerosos, provenientes del interior, celebraban misas. Únicamente una parcela ya había entrado “en calor”. Un grupo de laicos proveniente de la Ciudad Ojeda y Cabimas formaban inmensos círculos, tal y como hacían los jóvenes pacifistas del añejo  filme de 1970 "Las fresas de la amargura” mientras bailaban animadamente. Una escena digna del Festival de Woodstock.


La noche aumentaba la dimensión enormemente alargada de la pista. Devoraba la presencia real de feligreses que se aprestaban a una noche de vigilia y manifestaciones de fervor religioso. A las 8:15pm comienza a animarse el ambiente, aunque no en el sentido que esperaban quienes pretendían una vigilia de completa oración. Desde la plataforma coral, miembros del seminario San José de El Hatillo dieron inicio a la animación de la fiesta. Apareció un grupo de bailadores de la Virgen del Rocío, quienes con salero flamenco dieron una de las muchas notas de variedad al evento.


Grupos de la Alcaldía de Chacao comenzaron a darse cita alrededor de las 9:30pm, cuando comenzó a incrementarse el volumen de asistentes. A las 10:30 cantó Adrián Guacarán atrapado sin quererlo en la niñez-adulta, que lo obliga una tras otra vez a recordarle al mundo de su proeza de haber conmovido al Papa en 1985. Llegó entonces la  medianoche, a ratos con más   fiesta  que oración.  Los grupos Caucaguar y la Misma Sangre, de Barlovento, se hicieron cargo de una misa folclórica, sentida y llena de la emotividad con un sonido de tambores. Según una de las representaciones de Chacao, la alcaldesa Irene Sáez se había ocupado de la mayor parte de los detalles más resaltantes de la organización, como la donación de 10 pantallas gigantes para ver con claridad los actos que se escenificaban próximos al altar. “Irene se encargó de casi todo en este evento. Ella es una tronco de mujer”, manifestaron con ahínco representantes de la calle Sucre de Chacao.
Una señora proveniente de la parroquia San Juan aseguraba que la participación de la gente era una lección contra aquellos que, días antes, habían atacado en forma malsana la visita del Santo Padre. Asimismo, manifestaba su entusiasmo en participar de la magna liturgia, ya que en ella se celebrarían los cinco años del ordenamiento de 500 sacerdotes, entre ellos un cura de su parroquia.


La asistencia de los jóvenes fue la mayor. Se les hallaba de toda nacionalidad e integrantes de todo tipo de agrupaciones católicas, Brasil, Puerto Rico, Bolivia, México. Un grupo de niñas con edades entre los 14 y 15 años provenientes de Río Hacha, Barranquilla y Cartagena, confesaron las dificultades que tuvieron que confrontar para venir desde sus tierras de origen, a esta misa, a causa, sobre todo, de su corta edad. Según una de las jóvenes, la visita valía la pena, pues Juan Pablo II “es un santo y un personaje histórico”.
Según información suministrada por el capitán Ildemaro Villa, subdirector de la Dirección Nacional de Defensa Civil, para las 3:30 de la mañana ya se encontraban en el terreno cerca de 350.000 personas. En cuanto a los problemas que tuvo que atender el organismos, en su mayoría fueron extravíos de niños y mareos.
Algunas de las personas que intentaban dormir o rezar sus plegarias manifestaron su disconformidad por el tipo de actos y música que reverberaba por el ambiente de La Carlota.


Uno  de ellos, tal vez el más exasperante para muchos, fue lo que podría denominarse el “Rap del Papa”, interpretado por un grupo de jóvenes proveniente de Palo Verde, desde la plataforma de espectáculos, utilizando de forma singular sus propias gargantas para imitar instrumentos y crear efectos de sonido. La melodía comenzaba diciendo en ritmo acompasado “Despierta y reacciona”. Algunos de los presentes estuvieron a punto de perder el estado de gracia previo a la comunión, y comenzaron a fantasear sobre la posibilidad de que el “papamóvil” arrollara al grupo. “La gente esperaba que hubiera una vigilia más entregada a la oración y al rezo en el lugar de tanto baile y canto”, indicó el hermano Rainerio Wensel, del Instituto Cumbres de Caracas, “Esto es un zaperoco. De vigilia no tiene nada. Mucho carismático pegando grito y raperos y tambores”, indicó una representante de los legionarios de Cristo. La tónica  cambió luego de las 5:00 de la madrugada.


Las parcelas próximas a las zonas restringidas se vieron inundadas de gente a las 4:00 pm. Una oleada de personas ingresó intempestivamente -algunas sin autorización- a algunas parcelas pertenecientes a los laicos comprometidos y la aglomeración llevó a que los sectores cercanos se convirtieran en campos da hacinamiento. El apelotonamiento de gente ocasionó las inevitables tensiones y acusaciones. “No puede ser que la gente se ponga grosera y agresiva luego de haber usurpado nuestros sitios”, manifestó una feligresa de la Parroquia el Carmen de los Teques. El impase fue bien manejado por los Amigos del Papa, los jóvenes que se encargaban de preservar el orden.


Justo antes de amanecer  ya  la circulación en los pasillos por los que transitaba el público, próximos a la zona más cercana al altar -en especial la que dividía a las parcelas de los laicos comprometidos-, comenzó a esclerosar. Se hizo espesa y trombos de gente dificultaban el tránsito. También el baño próximo a la zona comenzó a anegarse ante la incontinencia masiva que provocaba el frío de la madrugada. Al consultar a un joven de la Parroquia Chiquinquirá sobre sus expectativas acerca de la misa papal, éste contestó: “Salir vivo”.
El alba despunta, el maestro José Antonio Abreu, nervioso frente a la tarima que servirá de escenario en la orquesta de niños, se muestra ocupado haciendo constante llamadas y dando instrucciones. “Este es un encuentro transcendental, un encuentro con la espiritualidad y  la religiosidad de nuestro pueblo”, expresó. El arquitecto Vicente Irazábal, coordinador de la visita papal, se apresta a los altavoces para manifestar su preocupación porque la ingente masa humana que obstruía la ruta del “papamóvil”, impediría que el Sumo Pontífice entrara a la zona. Al ser consultado aparte, Irazábal se mostró seguro: “Van abrir paso. La gente no va a perder la oportunidad de que el Papa pase frente a ellos”, Irazábal calculaba que para esa hora había 850.000 personas en el aeropuerto.


El clima de pluralidad y eclecticismo espiritual fue tan marcado, que hasta Pompeyo Márquez hizo acto de presencia. “Todos los mensajes que el Papa ha hecho son mensajes de esperanza, frescos, que reconfortan, y seguramente le dirá a los venezolanos que estamos en capacidad de vencer las dificultades que tenemos”. A las 8:33 Irazábal anunciaba que por fin el pasillo estaba libre. A las 8:50 el “papamóvil” entraba en La Carlota. Pero el Mesías de Haendel tendría que sonar dos veces más antes de ver aparecer al Vicario de Cristo en la cúspide del altar, entre un mar de manos y banderas que le saludaban. 

28 dE octubre dEl 2014