DERECHA VERSUS IZQUIERDA: Extremos que se tocan

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La  lucha entre la igualdad social y la defensa  del mercado ya no tiene  demarcaciones claras

Derecha versus Izquierda: Extremos que se tocan 

En discursos encendidos,  voces  del chavismo y oposición  suelen lanzar ataques  con calificativos de  “derechistas”, “fascistas” o “comunistas”. En algunos casos se acercan más a estrategias que buscan profundizar la radicalización.  Así  opinan algunos estudiosos  del tema. En el socialismo se  pueden estimular situaciones  de  “euforia  consumista” y en sistemas de  derecha defender ideas de igualdad social.  Este  trabajo fue publicado el 27 de noviembre de 2013 en el diario El Tiempo. 

Rodolfo Baptista 

Caracas.- A diferencia del parlamento venezolano de la última década, la preocupación en el París de la Revolución Francesa -a finales del siglo XVIII- no era la posibilidad de que un “salto de talanquera” cambiara la correlación de fuerzas.

El interés se centraba en agrupar a los integrantes de la Asamblea Constituyente en tendencias bien definidas. Fue la génesis de los términos de “Derecha” e “Izquierda” como categorías políticas.

Más de dos siglos después, las fronteras son borrosas. La percepción de lo que se considera de una u otra tendencia variaron y en algunos casos se convirtieron en referencias tan intercambiables como se le antoje a los intereses particulares de un dirigente.

En 1789 la situación era otra. En Versalles se trabajaba en la elaboración de una Constitución, y el 11 de septiembre se dio un intenso debate acerca de las facultades que tenía el Rey para vetar leyes y decisiones legislativas. Justo antes de la última votación, los partidarios de dar potestades al monarca se situaron a la derecha del presidente de la Asamblea y los que se mostraban a favor de reducir los poderes del rey, se ubicaron a la izquierda.

Con el paso del tiempo, el término “izquierda” quedó asociado - y simplificado- a las opciones políticas que propugnaban el cambio político y social y la lucha contra la desigualdad, mientras que el de “derecha” se vinculó a las que defendían los valores establecidos, los intereses de las clases dominantes y el status quo.

Algunos historiadores y dirigentes políticos coinciden en indicar que las fórmulas de ambas tendencias opuestas han quedado desfasadas como categorías simples.

En opinión del presidente del Centro de Políticas Públicas (Ifedec), Eduardo Fernández, la confrontación Derecha versus Izquierda no tiene mayor relevancia.

“Desde hace mucho tiempo ha surgido una fuerza que trabaja por la libertad y la justicia al mismo tiempo, que se podría llamar el centro democrático, que ha prevalecido en el mundo, sobre todo después de la caída del muro de Berlín y del colapso del modelo soviético. Sin embargo, aún se mantienen discursos arcaicos, que pretenden mantener vigente en Venezuela un lenguaje y una confrontación que ya desaparecieron”.

“El socialismo del siglo XXI puede estimular la euforia consumista del capitalismo y la derecha levantar las banderas de la igualdad social propugnadas por el socialismo”.

“Uno de los primeros que rompe con el esquema soviético es Pío Tamayo".

Un discurso vacío

Para los representantes de la “izquierda”, la Revolución Rusa de 1917 - con el liderazgo de Vladimir Lenin como ariete y los postulados del marxismo bajo el brazo- fue el verdadero punto de inflexión histórico. Los dirigentes levantaron las banderas de la toma del poder del proletariado, además de la extinción de la propiedad privada y de las clases sociales. Sería el germen de una corriente que no era la misma “izquierda” de 1789, pero tampoco la que evolucionaría en décadas posteriores en otros países como Socialdemocracia, cuyo impulso en Venezuela quedaría en manos de Rómulo Betancourt y Acción Democrática (AD).

Luego de la muerte de Lenin, en 1924, Yosef Stalin conquistaría poco a poco todo el poder en la Unión Soviética. El sueño de cimentar un “paraíso terrenal de la igualdad social” fue desapareciendo para ser suplantado por una dictadura de Estado, totalitaria y opresiva.

El traspié histórico del estalinismo no hizo mella en algunos sectores en otras partes del mundo que buscarían replicar el idealismo leninista. En Venezuela, la tesis radical tuvo eco en los movimientos armados de los años 60, que de nuevo retomó postulados marxistas.

Para Agustín Blanco Muñoz, historiador, escritor y académico, el discurso de izquierda en el país ha transitado “casi un siglo de vacío” que puede comenzar a rastrearse entre 1928 y 1931 cuando se inscriben en Venezuela las tesis que se van a llamar de izquierda y que introduce en el país José Pío Tamayo (1898-1935) precursor de las ideas marxistas.

Pío Tamayo ya venía de regreso de los preceptos de la izquierda bolchevique rusa. Pero su voz no contó al momento de prefigurar la doctrina socialista en aquel entonces.

“Uno de los primeros que rompe con el esquema soviético es Pío Tamayo. Entiende que un país metido en el catolicismo con la idiosincrasia de los venezolanos no es proclive al comunismo. Por eso él no se declara comunista sino hombre de ‘idealidad avanzada’, que entiende que se tiene que buscar un camino propio de las llamadas izquierdas.

Según el historiador, el Partido Comunista de la época -casado con el formato soviético- no entendió tal interpretación. “Hasta el día de hoy, si uno le pregunta a un comunista si Pío Tamayo formó parte de los fundadores del PCV, dirá que no”.

Este fue el comienzo de lo que Blanco Muñoz califica como el vacío del discurso de la izquierda en el país, al no lograr traducir las realidad venezolana.

Progresivamente el discurso de la izquierda en Venezuela se fue sumando a la pacificación y a la lucha electoral. Algunos fueron elaborando una concepción no solamente democrática del Poder Político, sino de “economía mixta” en la cual el Estado, a pesar de desempeñar un papel importante, no puede prescindir de las señales del mercado.

Diferencias aún

El politólogo Nícmer Evans es tajante: “La izquierda no ha perdido su vigencia histórica. La mantiene intacta, aunque con matices derivados de su evolución”. Opina que cualquier versión que apunte al agotamiento de este sistema, sólo remite a la confrontación política de la Guerra Fría y la segunda mitad del siglo XX. “Lo que no está vigente es la teoría desarrollada a finales de los 80’ y principios de los 90’ que trató de implementar un mundo unipolar y sin ideologías. Cuando fracasó el modelo soviético se cae sólo una de las interpretaciones del socialismo en el mundo”.

El hecho de que en algunos países ambas tendencias hayan encontrado puntos en común (como en la formulación de políticas públicas), no significa su extinción. “Hay una tendencia de la derecha que está desarrollada en el pensamiento comunitarista”, admite.

“Aún hay profundas diferencias a pesar de que la derecha se pinte de izquierda y que algunos de izquierda se pinten de derecha. Siempre hay la posibilidad de generar una claridad en función de los principios básicos de los pensamientos de derecha, más mercantilista, y de izquierda, más humanista”.

“En Venezuela la izquierda no es ni la cubana, ni la soviética, aunque las tenga como referencia; está aún más en plena vigencia y se ha convertido en el epicentro del resurgir de la izquierda en América Latina”.

"Han sido muy pocos los movimientos radicales de derecha en la historia del país".

La derecha radical

La madrugada del 14 de abril de 2002, pocas horas antes del regreso de Hugo Chávez al Palacio de Miraflores, ministros, diputados y dirigentes que se encontraban en el Salón Ayacucho, entre la tensión y la expectativa de la retoma del poder, buscaban precisar la filiación partidista de aquellos que habían promovido lo que ya era calificado como un frustrado golpe de la “extrema derecha”. Algunas conversaciones señalaban paralelismos con el derrocamiento de Salvador Allende ocurrido el 11 de septiembre de 1973. Otros aseguraban que se trataba del regreso de un “ala radical” del partido Copei. Con los años, este instante se convertiría en el germen del ataque y la bandera del toma y dame rutinario del chavismo contra los dirigentes de la oposición.

La participación en los sucesos de abril de los alcaldes de Baruta y Chacao por Primero Justicia (PJ), Henrique Capriles y Leopoldo López -quien luego montaría tienda aparte en Voluntad Popular- convertiría a ambos en el blanco más reiterado de las embestidas y de la adjetivación de “fascistas” de extrema derecha por el verbo encendido de voceros gubernamentales. Los ataques tuvieron su reimpulso el 14 de abril de 2013, luego de las elecciones presidenciales que dieron por estrecho margen ganador a Nicolás Maduro frente a Capriles.

Desde entonces, la agresiva confrontación del discurso sobre la existencia de la derecha y la izquierda se convertiría en moneda común en la diatriba política interna del país.

Para la historiadora Margarita López Maya, “realmente no hay debate sino muchas consignas anacrónicas. El enfrentamiento Derecha versus Izquierda en Venezuela es bastante exagerado. Si uno se pone a ver, el gobierno venezolano no tiene un modelo económico claro. Es un estatismo extremo que de alguna manera recuerda los estatismos del siglo XX de la Unión Soviética y el estatismo cubano”.

La historiadora agrega: “Han sido muy pocos los movimientos radicales de derecha en la historia del país. En Venezuela se ha tenido más bien un lenguaje de izquierda, un lenguaje de la intervención del Estado con la intención de producir justicia e igualdad social”.

Rastrear el comportamiento de la derecha en el país llevaría hasta 1936, cuando la Federación de Estudiantes de Venezuela solicitó al gobierno la expulsión de la Orden Jesuita del país así como de otras órdenes religiosas. Esto llevó a la creación de la Unión Nacional Estudiantil, escisión antimarxista que a la postre sería el germen de Copei.

“Pedir la expulsión de los jesuitas lucía en aquel entonces como muy progresista, muy de izquierda. Entonces los que estaban en defensa de la iglesia se convirtieron en dirigentes de derecha. Era una discriminación un poco arbitraria y sin ningún fundamento”, señala Fernández.

El también excandidato presidencial reivindica el socialcristianismo como una corriente “revolucionaria” al fundarse en la fraternidad y la solidaridad. “Hay mucha gente del chavismo que viene de Copei”. Advierte que en el primer gobierno de Rafael Caldera (1969-1974) se gestaron iniciativas que podrían categorizarse de “izquierda” o socialistas. “El concepto de democracia participativa nació en las filas de Copei, no en el chavismo. En el primer gobierno de Caldera hubo un gran esfuerzo de organización social del pueblo y se creó una oficina dependiente de la presidencia, que se llamaba oficina de promoción popular, que se asemeja a lo que ahora llaman las propuestas de las comunas”.

"Se pretende que el chavismo es el gobierno de los pobres frente al partido de los ricos que es la oposición. Es una simplificación absurda".

Confusión y estrategia

“La derecha amarilla fascista” ha sido el término acuñado por el presidente Nicolás Maduro para referirse a la dirigencia de Primero Justicia.

El coordinador nacional del partido Redes, Juan Barreto, quien acaba de publicar un libro llamado “Fascismo”, asegura que existe una derivación del socialcristianismo hacia Primero Justicia. “La formación de Julio Borges viene del Calvanismo, de Arístides Calvani. Borges, al igual que Capriles Radonski, estuvieron vinculados a Copei. Capriles fue primero en la lista de Miranda en Copei. Llegó al Congreso como diputado copeyano. Borges fue secretario privado de Andrés Caldera cuando era Ministro de la Secretaría. Todos ellos estuvieron vinculados al ala más extrema y radical de Copei”.

Para Eduardo Fernández, calificar a la oposición de fascista o de “derecha radical golpista” ha sido una estrategia equivocada. “Así tuve oportunidad de decírselo al propio presidente Chávez. Es una estrategia de polarización extrema. Se pretende que el chavismo es el gobierno de los pobres frente al partido de los ricos que es la oposición. Es una simplificación absurda. Y sería muy triste decir que la mitad de los venezolanos son fascistas”.

Barreto no cree que se esté simplificando la utilización del término al vincularlo con la derecha en Venezuela. “Los liberales en sus fantasías pretenden que el fascismo sea políticamente neutro, que sea simplemente la expresión de autoritarismo (…) ¿El estalinismo era fascismo rojo? No. El estalinismo era estalinismo, como el fascismo es fascismo. Son dos conceptos distintos. En el estalinismo había autoritarismo, había persecución, pero no había el tipo de persecución política que se desató en el fascismo”.

El intercambio de términos en la actual confrontación política venezolana es la expresión de una época de confusión, donde conceptos de derecha e izquierda se cruzan bajo una fachada de insultos, agresiones y epítetos. “Esto hay que verlo en su proceso”, dice Blanco Muñoz. “Y ese proceso nace unido de la revolución socialista Made in USA. En 15 años, a EE UU no le ha faltado una gota de petróleo liviano. Las relaciones con EE UU. son cada vez más difíciles en la forma, pero en el fondo es la misma relación de lado y lado”.

Pero más allá de la diatriba entre derecha y la izquierda, la percepción de que la confrontación ideológica con Estados Unidos -lejos de ser un ejercicio de fanfarronería desfasada, impulsiva o desproporcionada- podría en el fondo tratarse de una estrategia bien urdida para obtener objetivos políticos internos de adhesión de sectores radicales, nacionales e internacionales.

Social democracia

En 1931, el llamado Pacto de Barranquilla significa la creación de una izquierda sui géneris: la Social  democracia. Un grupo de 12 exiliados de la dictadura de Juan Vicente Gómez, entre los que se encontraba Rómulo Betancourt, suscribe un documento que sería el primer análisis de la sociedad venezolana vinculado a un proyecto político y también el antecedente de Acción Democrática (AD), legalizado en 1941. La Socialdemocracia buscará crear una igualdad dentro de una democracia liberal que no negaría el mercado.

Social y cristiano

La historiadora Margarita López Maya puntualiza que el partido Copei evolucionó con el tiempo. “Apoyó a Francisco Franco y al fascismo, pero evolucionó sobre todo con el pensamiento social de la Iglesia católica que en los años 60’ fue predominantemente progresista con el Concilio Vaticano II y Medellín. Eso influyó mucho en el pensamiento socialcristiano de los 60’ y los 70’ que quisieron que en Copei hubiese un grupo de conservadurismo más moderado.

"El nuevo capitalismo"

El capitalismo mundial ha cambiado su naturaleza. "Ya no vemos guerras interimperialistas: Francia contra Alemania, Alemania y Francia contra Inglaterra. Eso se acabó. Ahora tenemos organismos internacionales contra pueblos y países. Si no entendemos el proceso de mundialización del capital y lo que significa, entonces vamos a seguir con los mismos calificativos con los que pensamos hace 20 y 30 años", señala Juan Barreto.

Fascismo: Miedo convertido en violencia

Juan Barreto, exalcalde del chavismo, advierte que el fascismo es expresión del capitalismo “es el orden político del capitalismo en momentos de crisis”. “Es el uso político del prejuicio y el miedo convertido en violencia contra aquello a lo que se teme”.

Y su aroma social

“El principal partido fascista que hubo en el mundo se llamaba nacional socialista, de Adolfo Hitler. De modo que allí estaba la palabra socialista, y el Duce Benito Mussolini que fue el creador del fascismo italiano, venía del partido socialista.

Socialismo del sigo XXI

En Venezuela, el triunfo electoral de Hugo Chávez en 1998 y el período Constituyente de 1999 dio un nuevo aire a la llamada Izquierda radical con el Socialismo del Siglo XXI. “¿Pero socialismo cómo qué? ¿Cómo el soviético que ya no existe? ¿Cómo el vietnamita que tampoco existe? ¿Cómo el cubano que no funcionó? ¿Es el Socialismo del Siglo XXI un postulado que puede ser mantenido como un ejercicio de mando-poder del colectivo social? Esa es la pregunta que hay que desmontar”, señala Blanco Muñoz.

Consumo socialista

Dentro del llamado socialismo del Siglo XXI ha emergido, en las últimas semanas, una suerte de “euforia de consumo” entre la población a raíz de las fiscalizaciones y reducción de precios en cadenas comerciales. Largas colas de compradores arrasaron con productos electrodomésticos de marcas y en dos semanas se llegaron a vender los inventarios de tres meses.

El gobierno y Samsung

“Tremenda fábrica de productos Samsung, hechos en Venezuela”, se enorgullecía el presidente Nicolás Maduro el  21 de noviembre de 2013, al referirse al convenio suscrito por el gigante electrónico surcoreano y el Gobierno bolivariano. En medio de la vorágine, de poco parecían servir los recientes llamados de conciencia del Ejecutivo para hacer comprender que en el socialismo, la compra de artículos de marcas “no hace la felicidad”.

16 dE noviembre dEl 2015